Capítulos

16 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: ¡HAY QUE SEGUIR!


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Ya resulta natural para  quienes enfrentan al gobierno, en cualquier terreno, anticipar que serán sometidos a una lucha asimétrica como la prometida por el regimen desde sus inicios, aunque nadie sospechaba entonces que estaría lejos de los imperios y muy cerca para la arremetida contra los propios  venezolanos, en cobarde ventajismo. En trece años de ensayos se habría materializado y endurecido progresivamente el uso y abuso de un barril aparentemente sin fondo de dinero de PDVSA, de armas y municiones de cuerpos uniformados, de grupos ideologizados para la violencia y, si no fuera suficiente, de un catálogo de insultos y amenazas reservado a los menos valientes para provocar su huida despavorida, según el Manual del Museo Militar. 

Sin embargo, algo debe estar fallando en los cálculos de algunos jefes de la revolución bolivariana que, en una incomprensible de “aguilas cazando moscas”, comenzaron a apuntar su arsenal de insultos seguido de agresiones a los precandidatos de la MUD, sus “jinetes del apocalipsis”, agentes del capitalismo y a la burguesía,  por más que se traten de disfrazar se les ve el bojote, representan la fatalidad”. Siguiendo igual línea, entre otros, Nicolás Maduro asegura que “Si eso es lo mejor que tiene la oposición,  están perdidos. Bueno, allí no hay discursos, no hay proyectos, no hay amor por el país, (y están optando) a un cargo para el cual no están calificados”. (Les faltaría conducir en el Metro de Caracas para quedar propiamente ungidos). 

Como Venezuela sabe en carne propia que no son las  palabras precisamente las que hieren de muerte, el asunto se llena otras veces de matices de diferente calibre como los justificados por Freddy Bernal, diputado del PSUV, quien razonó un ataque a Maria Corina Machado, porque “ella no debió ir al 23 de Enero”. En oportuno rechazo  a semejante bravuconada, el cardenal Jorge Urosa, fue tajante al afirmar que "no puede haber territorios vedados a ningún candidato" y exhortó a las autoridades y a dirigentes políticos a garantizar el respeto mutuo. 

De mayor agresividad frente a pre-candidatos, ó en territorios en  expansión por el cambio democrático, además se detonan bombas lacrimogéneas que se creían pertenecientes a polvorines de exclusivo uso gubernamental, pero terroristas autorizados las explotan en una concentración de Henrique Capriles Radonsky en el sector de El Valle en Caracas; y a Pablo Pérez en la Escuela Vargas de la UCV. También contra Diego Arria en el foro de la Cátedra Pio Tamayo. Asimismo se añaden este Diciembre como munición de la revancha de gallinas perdedoras para sabotear el cierre del proceso de las elecciones estudiantiles ucevistas, y el incendio parcial del recinto “Patrimonio de la Humanidad”. 

En una de corta data, que no será la última acción descabellada por denunciar, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya manifestó  que “es en el Gobierno donde reina la confusión y desesperación. Ni el país ni los militares, cuya determinante mayoría actúa en términos constitucionales, comen casquillo. Que el país vea, compare y concluya en dónde está la estabilidad y el cambio”. Los laboratorios de propaganda sucia estarían atemorizando a los uniformados con supuestas represalias indiscriminadas si un candidato opositor llegara a ganar las elecciones de 2012.
¡Felicidades por navidad y más allá!  Domingo 7 regresará el 22 de Enero entrante, con el favor de Dios y la Santa María.

9 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: TRIUNFO DEL TERROR

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


La tendencia electoral que logre mayor número de miedosos a su favor, de aterrorizados por lo que les dejaría 2012, probablemente resultará ganadora el venidero 7 de Octubre. La perturbación nacional entronizada como régimen en Venezuela, desde hace 13 años, ya habría provocado por igual un gran pánico a seguidores militares activos y civiles con lealtades comprometidas a fuerza de la máxima ideología de la repartición desmedida de ingresos arrebatados al petróleo; pero también con menos retórica, compasión y castigos más fuertes se colocaría en tres y dos a sus declarados opositores.
En el primer caso, de manera indolente, ignorando el costo de las vidas que perecerían en el intento, se llega a insinuar alzamientos de cuarteles e ingobernabilidad si la democracia se volviera a imponer, advirtiendo a las minorías incondicionales que un cambio de rumbo sería la desgracia para militares encumbrados burlando leyes y  reglamentos, a los de riquezas súbitas, a los señalados en casos de corrupción aún impunes, y  a los de estrafalarias adhesiones prohibidas según su juramento de exclusiva fidelidad a Venezuela entera y unida, acorde con la Constitución Nacional vigente.
A los civiles afectos al gobierno, particularmente de las clases sociales desamparadas, se les aplicaría el chantaje de dame tu voto ó perderás  la ñinguita que recibes, como razón de susto por  supuesto peligro representado en la victoria democrática. Los intentos de amenazas y engaños a los pobres no cesan,  porque  ya hay muchos cansados de los cuentos de la lotería de viviendas que no asoman a pesar de los años en refugios temporales de damnificados, tampoco se tragan el de las medicinas y médicos verdaderos en los módulos de Barrio Adentro,  los de madres cuidadoras, comida para escolares, y la de los bonos a los niños de la calle, a las adolescentes con hijos, a los ancianos, y para los que no están en la calle sin trabajo, el del condicional regreso de la indemnización doble por despedidos que pagarían tal vez las empresas públicas, ante la quiebra gradual del sector privado.
Dentro de adicionales políticas que generan terror en forma indiscriminada, mientras lo celebra la macolla oficialista, del lado de los opositores se dicta el ultimátum del continuismo que acentuaría la eliminación de empleos por cierres de otras empresas privadas sin tocar todavía, expropiaciones, ocupaciones de apartamentos, fincas y terrenos, encarecimiento de la vida, devaluación del bolívar, siembra de pruebas falsas que apoyen persecuciones a cualquier sospechoso de disidencia, y el aliño agravante de discursos descalificadores, y hasta obscenos, en cadena de radio y televisión preferiblemente, de boca de funcionarios de nivel alto, medio y bajo.
En las circunstancias del presente venezolano, el triunfo de ese estilo de terrorismo es el único  hecho cierto hasta ahora, antes de las elecciones del 7 de octubre de 2012. Los temores de las dos partes en que se encontraría divido el país tienen en común la fuente que los genera desde el Ejecutivo, como mano tenebrosa multiplicada con idéntica saña  en los demás componentes estatales bajo su control absoluto. Recuperar la confianza de los unos en los otros pasa por desterrar esa fuente de temores, para poder reencontrar a un solo pueblo viviendo en tolerancia bajo las reglas de la democracia, la cual garantizaría la alternancia de la gente en cada nueva elección, sin necesidad de meterle miedo a nadie.


2 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: CANDIDATOS 2012


Por Josué Domingo Fernández Alvarado

En la foto oficial de largada, edición especial “Clásico Presidente de la República 2012”, el puesto uno fue asumido hace meses en partida adelantada por el candidato a reincidir,  sin discusión de propios ni de extraños,  y ante la vista gorda del Consejo Nacional Electoral y demás organismos públicos obligados a sancionar ventajismos.  Tampoco fue obstáculo para esa carrera prematura la democracia interna del PSUV, invocada en voz baja por algunos de sus más osados militantes, quienes aún se atreven a insinuarse como relevos, debido a supuestos  riesgos de salud del repitiente por cuarta vez desde 1998.
Entonces, 2012 no traería otras designaciones por aclamación forzada, como la anterior; pero, contrariando tal vez inaceptables deseos de monarquías y tiranías pasadas de moda, la ciudadanía remanente celebraría los valores democráticos y la participación real que le estaría negada  a la población seguidora del gobierno. Así, ya se  habría iniciado la discusión de nombres de mujeres y hombres y de sus proyectos alternos, para una Venezuela que mantendría nuevos liderazgos hasta el 2018. De estos planes, uno de los más importantes sería el del rescate de  la alternancia de los gobernantes, con su renovación periódica dando oportunidad a ideas frescas de gente convincente y bien preparada.
De allí el entusiasmo de creciente número de venezolanos, como los mejores fanáticos, disfrutando la emoción de cada detalle desde las  gradas,  y los comentarios consiguientes  por prensa, radio y televisión. La respuesta del lado oficialista continuista  es de tristes rabietas, descalificaciones,  y “ofertas raspa olla” para comprar votos, estas últimas a través de predecibles encadenamientos de medios públicos y privados, sin consideración alguna a los agotados  invitados y técnicos que deben padecer esa tortura “en vivo”, y mucho menos a leyes y reglamentos sobre la materia, al estilo militar del plantón y del  aquí sólo mando yo.
Hasta ahora, sin embargo, ni la campaña sucia en cuarteles, la demagogia y demás amenazas han sido suficiente para echar atrás la decisión de las mayorías por la transición pacífica, festejando como anticipo de tiempos extraordinarios, esa voluntad contundente de media docena de ciudadanos de distintas ideologías y extracción social, quienes compiten en eliminatorias previas para definir al  abanderado de la Unidad.
En la largada hacia 2012, a propósito del evento del catorce de noviembre pasado en la Universidad Católica Andrés Bello, en el puesto uno fuera de esa competencia siempre apareció el candidato de la partida adelantada, y también ese día en cadena previa, personificando la continuidad de la realidad que se sigue viviendo desde hace trece años. No obstante,  entre los cinco que restan en la foto, faltando Pablo Medina por su salida demorada, en cualquiera de éstos sobresale su condición democrática de promisor contendiente para reorientar a la nación, con el cambio victorioso en  los comicios presidenciales de Octubre del año entrante.