Capítulos

30 de septiembre de 2011

DOMINGO 7: FOTÓFOBOS GLOBALES


Por Josué Domingo Fernández Alvarado
Superando ridículas recetas de izquierda como aquellas de quienes tienen montada la olla en Venezuela, y sin regalitos de chantaje, el gobierno de Brasil sacó muchos cuerpos de ventaja a los otros países latinoamericanos con la agenda de la presidenta Dilma Rousseff, en Estados Unidos, al acaparar la atención mundial a propósito de la apertura a su cargo de la última Asamblea Anual de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Si bien su presencia y discurso en ese foro marcaron un hito -tratándose de la primera voz femenina de la historia en inaugurar el evento-, no menos relevancia tuvo su conversación y acuerdo bilateral con el jefe máximo de la nación visitada, Barak Obama.
De mayor impacto conclusivo al del merecido status de observador de la ONU que perseguía Palestina, confinada en el Oriente Medio, resultó para gran número de naciones el capítulo de extraordinaria importancia del llamamiento de esos dos líderes del continente a la claridad -sin distingo- de toda acción gubernamental sobre la Tierra entera. En ese momento,  los funcionarios venezolanos miraban hacia el lado opuesto, en tinieblas, a causa de su padecimiento de fotofobia global que les condenaría a vivir en la oscuridad, alejados de la luz natural o artificial, como les ocurre a murciélagos y vampiros. Algunos se fueron de misa de sanación, lógicamente de noche; cerrando las persianas además, herméticamente, al reclamo de Guyana por el territorio Esequibo, también consignado allí en contra de Venezuela.
Cientos de páginas y espacios de la prensa, radio y televisión se llenaron de la nueva sobre la iniciativa conjunta de EE.UU. y Brasil, actuando como copresidentes de una reunión especial de 46 países, para fomentar la transparencia, la participación ciudadana y, por ende, la democratización,  según determinaron en la Declaración de Gobierno Abierto, por la que se comprometieron a hacer progresar esos principios fundamentales de las sociedades más avanzadas. Con planes inmediatos, a escala de cada nación, en ese empeño  asimismo se unieron México, Noruega, Indonesia, Filipinas, Sudáfrica y el Reino Unido, mientras que para la puesta en práctica en el corto plazo, allí quedaron anotados Chile, Colombia, El Salvador, la República Dominicana, Guatemala, Honduras, Perú, Uruguay y España, los cuales divulgarán sus respectivos programas en Marzo 2012, en Brasil.
Totalmente por fuera de esos grupos que merecen admiración y respeto en  el contexto global, ya descalificada en puestos detrás de la ambulancia quedaría Venezuela, mostrando sin pudor una administración pública por encima de las leyes. Como en los gobiernos dictatoriales, impidiendo el seguimiento de rastros de negligencia, corrupción y peculado de los suyos, ó de la investigación  por cualquier otro poder ciudadano, ó de la prensa libre,  y en consecuencia en absoluta penumbra  para el pueblo, burlando el derecho que éste posee a saber a dónde van a parar los recursos que pertenecen a todos los venezolanos sin exclusiones, así como conocer de los funcionarios de mal proceder para su enjuiciamiento.
Regresando a las mejores tendencias universales de gobierno, Venezuela tendría que esperar más allá de las elecciones de 2012, en el caso de un triunfo de equipo distinto al de las fotófobos globales de hoy. Entonces se protegería debidamente a quienes deseen denunciar las malas prácticas, incluso a través de redes sociales como Facebook ó Twitter, con acceso y respuesta oportuna desde los centros de poder, valorando las denuncias ciudadanas para luchar contra la corrupción y desarrollando nuevos mecanismos de rendición de cuentas y, en general, fortaleciendo la democracia mediante la promoción clave de sociedades más abiertas, como lo dejó dicho allí Dilma Rousseff. Por ahora, el campo visual de los burócratas criollos no pasaría del ombligo y, por supuesto, sólo a oscuras ó de noche.

23 de septiembre de 2011

DOMINGO 7: MISIÓN “DELINCUENCIA”

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


La última generación de venezolanos desde 1998, cuando tomó el poder el aparato de la “Revolución Bolivariana”, ha crecido machacada  por las acciones del “Socialismo del Siglo XXI” a partir del modelo comunista de la dictadura cubana, tratadas de imponer aquí con completa ceguera de las causas y efectos, allá y acá.  Los jóvenes que ahora están o se acercan a su mayoría de edad, los veintiun años, únicamente tienen referencias determinantes de esa forma de conducir un país, al sufrirlas en carne propia e interpretarlas bajo  perniciosa sugestión como único destino a su alcance real.
El paternalismo extremo hecho política de estado -irremediable en Cuba pues una auténtica revolución armada tomó a la fuerza  y concentró en sus manos la vida entera de ese pueblo-, en Venezuela  se ha convertido en discurso encadenado de los gobernantes, a través de enunciados demagógicos que dejarían entender que no es necesario hacerse responsable del propio progreso, individualmente. El gobierno actual proveería la felicidad nunca imaginada, si bien sólo anticipa promesas a través de “misiones” u otras ocurrencias de nombres y etiquetas, las cuales terminarían vacías, haciendo ostensible un  fraude que propaga frustación y rabia a inocentes creyentes.
Así, en el capítulo dirigido a los niños de los estratos populares, se podría encontrar la extraordinaria ayuda a las madres cuidadoras pertenecientes al Servicio Nacional Autónomo de Atención Integral a la Infancia y a la Familia (Senifa), de no ser porque los recursos llegarían a faltar hasta por más de tres meses, escaseando los alimentos que distribuyen a la población bajo su responsabilidad, sin que nadie responda por los efectos de la desnutrición causada y sus eventuales secuelas irreversibles en el desarrollo físico y emocional de los menores.
Si fuera superada esa etapa, al encontrarse en edad mayor se ingresaría al Programa de Alimentación Escolar (PAE),  cuyo  propósito esencial aseguraría la atención alimenticia y nutricional al sector infantil y de adolescentes del Sistema Educativo Bolivariano. Pero, como simple muestra de un fraude culposo, en febrero de este mismo año, desde Barinas, el estado natal del Presidente, se reportaba “el problema que vuelve a afectar el suministro de alimentos a las instituciones educativas: Los responsables de prestar este servicio que aún funcionan, bajan la ración de comida porque estarían auto financiándose y otras ya se habrían descapitalizado”.
En consecuencia, ya existirían instituciones que se quedaron completamente sin ese programa de alimentación, con el añadido de verse obligadas a reducir en 50%, aproximadamente, el horario de clases, y permitir que los escolares vayan a alimentarse a sus hogares.  Sin contabilizar los nuevos daños provocados a la dieta de personas en crecimiento, por el envío de estudiantes a las calles se pondría gravedad superior a las fallas de la educación, debido al arrastre de una década de gran número de maestros jubilados, de reposo médico, en diligencias u otras asignaciones,  sin reemplazos oportunos, que aumentarían las horas libres de ocio para los alumnos de las aulas públicas. Los verdaderos perjudicados serían muchachas y muchachos fuera de cualquier control de padres o autoridades educativas, y con “pases” directos a excesos de alcohol, drogas y sexo,  y   a todo delito que le abra las puertas de lo prohibido, ante la ausencia de mejores opciones.
Sin embargo, por aparentemente muy serias afecciones de la vista y los oídos oficialistas,  nadie vería ni oiría crecer la indeseable “Misión Delincuencia”, la cual permitiría tres asesinatos entre jóvenes, en días seguidos de violencia a finales de la primera quincena de este mismo mes de septiembre, sólo en las calles caraqueñas, mientras el Presidente de la República afirmaba: Hoy en día difícilmente hay un niño que no pueda estudiar, que no pueda acceder a la educación publica o superior, y la desnutrición también, pero yo les aseguro que más nunca volveremos a eso, nunca más habrá generaciones partidas que tengan que acudir al vandalismo (...). "Por eso es la delincuencia, es para sobrevivir, es un impacto terrible que se siente en el mundo, por eso insisto en la prevención: la educación y la cultura".  Le faltó decir que esa medicina no la han traído importada al país y no se halla en la farmacia, por las omisiones del régimen que él preside.


16 de septiembre de 2011

DOMINGO 7: “DECENTES”

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


La utilización del término “decente”,  hace tiempo ambiguo  y en desuso, pero expresado con mucha frecuencia  por el canciller Nicolás Maduro para calificar a sus compañeros de partido, o a sus obras, ahora es ofrenda para cuatro funcionarios del gobierno que él representa en el exterior, quienes fueron  incluidos en lista negra de narcotraficantes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC),  teniendo en cuenta la presunta colaboración con la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el tráfico de drogas y armas.
El hecho ocurre  en medio de  la conmemoración de los cien años del nacimiento de Mario Moreno “Cantinflas”, desde el 12 de Agosto pasado, con evocaciones de su cinematografía superior al  medio centenar de títulos, entre 1936 y 1981, diecinueve de ellos a color, comenzando en los cincuenta cuando  llegó a convertirse en referencia mundial excepcional en particular para  los países de habla hispana. En el aparte de internet titulado “Mario Moreno Cantinflas, Tributo A Su Vida, Películas Y Obra” se deduciría que en su empeño por promover la decencia “siempre se podía ver cómo pretendía dejar en el corazón del público ejemplos sanos de vida, criticando a aquellos poderosos mezquinos”.
Puede que de esa vigorosa influencia, aún viva,  se desprenderían razones por las cuales, a partir de los cincuenta, en casi toda Venezuela la clase social de la gente decente era la de mayores aspirantes a ingresar a ese estrato de los “buenos y sanos”, mientras que las masas serían apelotonadas de manera despectiva como gente humilde, por aquella misma élite de la época. Los  más “echones” y presuntuosos de contarse entre los decentes -de no estar catalogados de “santurrones”- tenían “queridas” e “hijos naturales” a la vista pública, ejemplo que se reproducía en la generación siguiente de varones. Cualquier exceso ostensible, especialmente de alcohol en sus variadas presentaciones, allí se toleraría como “ocurrencias de hombres” y de alguna otra mujer débil. La complicidad podía llegar hasta a los gatos,  debidamente entrenados para cubrir con tierrita  los fraudes, desfalcos, desvíos de fondo, extraños incendios de pruebas comprometedoras y similares, en empresas gubernamentales o privadas donde estuviesen involucrados los privilegiados. A las cárceles sólo iban los pendejos de extracción diferente, tal le pasa a los presos opositores del régimen actual. 
Como consecuencia de las evidencias acumuladas, el significado positivo de “decente” se perdió y, partiendo de una de sus extensiones amañadas, Cantinflas lo pudo advertir cuando apuntó ¿Jugamos cómo caballeros o cómo lo que somos? ...digo, porque hay que dejar las cosas claras... y que quede en el aita (acta)! porque como quien dice, que una vez dijo y me pareció bien que lo dijiera (dijera)... uno quiere... la verdad!, pero si el otro individuo no quiere... se le sale el indio a uno y ahí sí... como quien dice que me tengan o lo vuelvo camote!  De esas cosas cotidianas en América latina, para 1940 ya había quedado testimonio de "Ahí está el detalle, señor juez, no es lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario".
En la Venezuela del 2011, de regreso a dicotomías simplistas que se daban por superadas, por los repetidos tropiezos con la cruda realidad, y a troche y moche se insiste tercamente en delinear dos bandos excluyentes, irreconciliables según lo repiten los gobernantes, integrado por los “decentes”  del lado oficial a decir del Canciller, y de los otros que, como antes, quizás vendrían a reivindicar a la masa “humilde” tradicional.  Una confesión de los “pesados” -sin medir consecuencias-, que descubre la pérdida del gobierno de la  identificación y sintonía que presumía con tales mayorías “humildes”, a pesar de las invocaciones dirigidas a ellas y remachadas en cada oración en cadena de radio y televisión. 


9 de septiembre de 2011

DOMINGO 7: “LA BARBARAZA”

Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Cual atraco a luz del día y frente al país de testigo, el exceso de codicia revolucionaria posó sus ojos bien temprano en el botín contante y sonante, llevándole a solicitar al Banco Central de Venezuela las primeras tajadas de los fondos que deberían nutrir las reservas intocables, y así le fue otorgado sin tropiezos de manera arbitraria. También se le hizo cesión del nuevo comodato con PDVSA para que cualquier ingreso suyo pasara a constituir oportunidades prioritarias de gasto corriente gubernamental en forma automática, así como la subestimación de precios por concepto de exportaciones esperadas con efectos en los presupuestos anuales posteriores, dejando amplios márgenes incontrolables, y el añadido de cuantiosos montos de deudas internas y externas, comprometiendo en conjunto hasta los eventuales ingresos de los años por venir. Es decir, todas las hipotecas imaginables, jamás conocidas.
 En estos días, disminuidas las posibilidades del dólar, aunque se podría disponer de sucesivas devaluaciones no recomendables hoy debido a sus probables secuelas electorales negativas,  tocaría el turno al arrebatón del  oro atesorado formalmente desde 1939, a fuerza de sacrificios y privaciones de unas siete generaciones de venezolanos, cuyo patrimonio quedaría esquilmado fácil y desvergonzadamente por los recién llegados de la llamada por algunos  quinta república”. Vendría a ser el último instrumento de convencimiento para  agiotistas, usureros y otros prestamistas inescrupulosos, de raza, religión o sexo indistintos, quienes estarían reacios a extender cupos de créditos a la revolución, igualmente ya mentada por otros como “la barbaraza”, porque ésta se hallaría muy  cerca de su festín de clausura.
Sin embargo, cuando exista una Asamblea Nacional Autónoma, cuando se puedan abrir los expedientes secretos al escrutinio de la prensa, a los verdaderos auditores del pueblo libre y democrático,  en un tiempo probable más corto del deseado por  los que han salido impunes a la fecha, entonces se sabría ciertamente a dónde pararon  los recursos que  pertenecían a la entera sociedad venezolana.  Seguramente, ese  verdadero censo alternativo permitiría comprobar que los descomunales ingresos no estaban invertidos en la  construcción y dotación de centros asistenciales, escuelas, autopistas,  servicio eléctrico y acueductos, viviendas y mantenimiento de instalaciones petroleras, empresas del estado, fomento de la agricultura y la ganadería criolla, registrados ahora en  peor estado al de 1998, antes de “la barbaraza”.  
En consecuencia, el anterior momento de resurrección de la cordura llevaría a concretar muchos casos de peculado y malversación de fondos públicos descubiertos en sumideros de toneladas de alimentos podridos de “pdvales” y “mercales”, de armamentos innecesarios sin licitaciones,  de cuotas inconsultas de sostenimiento para la dictadura cubana y otras rémoras,  del miserable abandono de misiones, batallas y similares que alguna vez constituyeron esperanzas para  los más necesitados, pero que sólo les dejaron con ojos claros y sin vista, a pesar del reiterado milagro que se ofrecía en paquete turístico incluyendo excursión por el  mar de la felicidad.
Como nunca ha resultado perfecto algún crimen,  también  habría llegado la hora de saber nombres y apellidos de los culpables de tantos desatinos y los de sus testaferros, para lo cual se necesitaría comenzar desde ya el grueso expediente provisional que facilitaría, mediante sentencias legítimas de tribunales al servicio de una nación por encima de cálculos pragmáticos, el bloqueo en Venezuela y el extranjero de los bienes y fondos provenientes de enriquecimientos ilícitos, comisiones y sobreprecios indebidos. Por allí se llegaría a los pocos caminos disponibles para resarcir el daño de usurpaciones en el aprovechamiento de bienes pertenecientes al estado venezolano, y quizás de lo escasamente salvable para iniciar la reconstrucción que demandará la época que estaría por comenzar.  Al término de la fiesta se vería muy sola el alma del pueblo y, según la dimensión de una imperdonable “tierra arrasada” en mentes infames para ese instante, tal vez se requeriría de la cooperación de otros estados amigos en ayuda humanitaria a favor de las víctimas. En el escenario de amenazas militares insinuadas y proferidas, hechas realidad, el país que tuvo grandes riquezas al comenzar el siglo XXI, pagaría con lágrimas su mala suerte. ¡Dios lo impida!


2 de septiembre de 2011

DOMINGO 7: NEGRURAS

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Comer del “negro”, o “a costilla del negro”, había sido lo más común entre venezolanos. Hay que aclarar de inmediato que, con la anterior sentencia y las siguientes, no se busca ofender a la Red de Afrodescendientes de Venezuela, y mucho menos contravenir la esencia del proyecto de Ley Orgánica contra la Discriminación Racial, ya aprobada en primera discusión. Aquí se hace referencia al plato principal en la mesa criolla,  por cerca de un siglo, después del famoso reventón petrolero del pozo Barroso II en 1922. Se trata igualmente del alimento hecho una suerte de rebatiña oscura, sin fondo,  para el despilfarro y la corrupción descomunales, aunque insuficiente contra la gula que le persigue.
El asunto reciclado ahora, partiendo de una perspectiva diferente en cierto modo, tiene que ver más bien con la corta estrofa atribuida a Andrés Eloy Blanco, según la cual "Que coma un negro con un blanco, es extraña compañía. O el blanco le debe al negro, o es del negro la comía..." También se encuentra reportado  como “Cuando un blanco está comiendo. Con un negro en compañía.  O el blanco le debe al negro. O es del negro la comía”.  Así o asao, allí quedó patentada la perversa tendencia de los demás  de aprovecharse de un color de piel llegado a estas tierras con estigma de esclavo, y  al que mucho ha costado superar bromas y prejuicios a lo largo de los años.
La lista de comensales del “negro” venezolano está en una historia, cuyos capítulos de mayor difusión se refieren al abuso de las transnacionales  para producir a bajos precios, y ofrecer una mínima contribución a los dueños del subsuelo, mientras ellos financiaban a la par el desarrollo y la industrialización de sus países de origen, generando inmensas fortunas. No obstante, cuando llegaron los altos precios del petróleo, aquellos siguieron siendo ricos y los proveedores de la materia prima, mayoritariamente, se consumirían irremisiblemente en profundas pobrezas.
Pero, a los dueños oficiosos del petróleo siglo XXI en Venezuela, ahora se le suman nuevos foráneos que disfrutan la “comiita” del “negro”, con la que se cancelan misiones extraordinarias, por ejemplo la del Centro Carter que refrendó la legitimidad del gobierno en sus momentos de mayor crisis por la protesta ciudadana.  Se pagó bien ese importante aval, que permitió el descaro de entregar sin reparo cualquier financiamiento posible a la dictadura cubana, a los desmanes nicaragüenses, a la intervención en Ecuador y Bolivia para sostener sus regímenes confesados simpatizantes, así como al de Argentina, atrapado por la labia de los esposos populistas y retribuida con creces en maletines de diferentes importes. El disparate engrosaría con Petrocaribe, los miembros del “Alba”, el suministro de petróleo barato para sectores “pobres” de Estados Unidos, y para la Alcaldía de Londres, y el infortunio de la franquicia en Honduras con la salida de Zelaya.
Sección aparte del recorrido de los amantes del “negro” venezolano, desde afuera, la ha llenado en primer lugar el Brasil, de Lula da Silva, quien durante su gobierno no perdía oportunidad para alabar al colega limítrofe, mientras le ganaba la carrera erigido en el líder de la región codo a codo con las grandes potencias mundiales, a la vez que llenaba  de ganancias los bolsillos de los industriales, agricultores  y ganaderos brasileros. Poco satisfechos del buen negocio, sus sucesores ahora habrían requerido garantías que pasarían por ventas del “negro” a futuro, con precios congelados, y destino más a mano para las reservas nacionales en oro como prenda de empeño.
De fecha posterior ha sido la declaración conjunta de “mejores amigos”  entre Colombia y Venezuela, una vez devuelta la paz a las relaciones comerciales de los dos, aumentada con el elogio a la estabilidad regional que se proyecta desde el terreno del vecino, en gesto que debería culminar con la cancelación de las deudas pendientes en dólares, que son bastante. Sólo restaría incluir en la lista de los que quieren la “comía del negro”, a los rusos y las asiáticos, que tienen un cliente extraordinario al norte de América Latina, deseando darle continuidad a los negocios bilaterales con petróleo a futuro, susceptible de dejar de fluir como la luz por falta de mantenimiento, pero que igual se aseguraría cualquier pago con unas reservas de oro a la vista y al portador. Como los intereses no tienen prejuicios de colores ni ningunos otros, antes de sepultar al “negro” ya dan vivas al “catire”, que viene en lingotes.