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23 de junio de 2011

DOMINGO 7: ¡QUE LA FIESTA NO PARE!

Venezuela se emperifolla para festejar los doscientos años del  5 de Julio de 1811, día de la declaración de la independencia, a decir de la propaganda oficial tal vez con calculados retornos que se empaparán de la gloria de la efeméride, incluyendo la verdad sobre los restos de Simón Bolívar, movilizaciones, comidas y estreno de vestimentas rojas, música, bebidas,  escenografías, luces y  fuegos artificiales, con  presupuestos suficientes para darle nuevo impulso al ladilloso guión de las convocatorias a las plazas públicas,  cada vez menos concurridas.
En la Venezuela empobrecida del 2011, el derroche de esta celebración resulta un insulto a quienes fueron protagonistas en la magna fecha original, y que el mayor boato al respecto lo dispusieron para el 14 de Julio, con motivo  de la "solemne publicación de nuestra Independencia" con repique de campanas, salva general de las tropas, iluminación, etc. Ese día también se enarboló oficialmente, por vez primera, el Pabellón Nacional.
Al día de hoy, tanta logística gubernamental decretada para la ocasión estaría mejor aprovechada en obras que debieran repercutir en la población en general, y no en unos cientos de reclutas montados en autobuses para llegarse hasta Caracas a participar en el teatro del disimulo patriótico. Si se contara en Venezuela con un régimen responsable, la preocupación por fiestas se cambiaría por la de reorientar los gastos a resolver el hacinamiento de los damnificados;  a detener la inflación en las clases más necesitadas con medidas de fondo que dificulten su retorno en el mediano y largo plazo; y a atender en serio los problemas agravados de todos los servicios públicos, sin excepción alguna.
Pero ya que no vendrán esos imprescindibles regalos para dignificar a los habitantes de esta nación de Bicentenario, y que se quiera aturdir con música como en el hundimiento del “Titanic”,  uno de los diputados de hoy sin el complejo de  foca podría intentar al menos un decente esfuerzo para sintonizar con  el espíritu de los integrantes de aquel Congreso Constituyente originario como ninguno. Los pioneros,  en representación legítima de la soberanía popular, dieron forma a un  poder legislativo independiente, cuyo parentesco nominal le queda muy grande a la actual Asamblea Nacional de mayoría sumisa interna al poder ejecutivo,  y externamente a los extranjeros que le facilitan sus patrones de leyes para ser imitadas a la cubana.  A tantos despropósitos también se suman otros bochornos como la verruga “anti-talanquera, y el adefesio ventajista de la proyectada legislación del Deporte.
A la única celebración popular de ese 14 de Julio de 1811 se había llegado tras el juramento del día 8, cuando en rechazo absoluto a la exclusión como mediocre arma política, se selló un compromiso con la sociedad entera  para la aprobación del texto del juramento que debían prestar por igual las autoridades, corporaciones, militares, eclesiásticos, funcionarios y ciudadanos, al ser promulgada la Independencia.
En los discursos del oficialismo de este 5 de Julio, y días siguientes, quizás avergonzados de aquellos próceres, nadie recordará que en ese juramento de 1811, después de la invocación “a Dios y a los Santos Evangelios, que estáis tocando”, se concluye con el voto  de “obedecer y respetar los magistrados constituidos v que se constituyan y las leyes legítimamente sancionadas y promulgadas; oponerse a recibir otra dominación y defender con vuestras personas y con todas vuestras fuerzas los Estados de la Confederación venezolana y conservar y mantener pura e ilesa la Santa Religión Católica, Apostólica, Romana, única y exclusiva en estos países, y defender el misterio de la Concepción Inmaculada de la Virgen María Nuestra Señora”. Tal vez dirán que lo de la religión podría pasarse como mojigaterías de una época superada, pero el resto sería tontería  o formalidad absurda inaceptable, que no viene al caso en estos tiempos revolucionarios.

18 de junio de 2011

IMPORTANTE REFLEXION SOBRE RESPONSABILIDAD SOCIAL PARA COMUNICADORES CORPORATIVOS

EL NACIONAL

SÁBADO 18 DE JUNIO DE 2011 OPINIÓN/7
Opinión

Me gusta la derecha, ¿y qué?


KARL KRISPIN
kkrispin@hotmail.com


L as encuestas demuestran que nadie se quiere declarar de derecha ni capitalista. No que se sea capitalista, sino que se crea en las bondades del capitalismo. Los más arrojados apuestan por el centro. Ahora se mercadea la gelatina inodora de la democracia social que se escurre de las manos. Se insiste en el tema de la responsabilidad social pero no se mencionan las libertades económicas pisoteadas por un Estado cada vez más invasivo. No hay espacio para la sobada responsabilidad social si previamente no se garantiza un capitalismo generador de riqueza.

Cómo se va a repartir lo que no existe. En las apariciones de los candidatos, pocos le arriman el mingo a la empresa privada porque entonces se suena vendido al capital, otro megafraude con que los carentes de criterio de la izquierda nos han estafado.
Quién se atreve a hablar de la reprivatización de las empresas públicas que hoy en día tan sólo son estructuras clientelares arruinadas, cascarones vacíos y máquinas derrochadoras de recursos. Nadie, porque eso sería ponerle el cascabel al gato.

En las pasadas elecciones presidenciales el ex candidato Rosales inventó un dispositivo demagógico aberrante: la tarjeta Mi Negra, con la cual los venezolanos tendríamos nuestro débito populista de la torta petrolera. Quería decir aquel adefesio que se nos reconocía nuestro derecho a la piñata por el sólo hecho de portar una cédula de identidad. Con soluciones ilusorias no se llega a ningún lado, y para superar el desahuciado estado de la actualidad hay que actuar con la convicción de una ideología que restablezca el Estado de Derecho, la seguridad jurídica y haga florecer la empresa privada. Sin empresa privada no hay país posible.

No sé cuál es el temor a la derecha. Los dictadores Augusto Pinochet, Jorge Videla, Alberto Fujimori o Francisco Franco nunca fueron representantes de liberalismo alguno. Me gusta la derecha liberal por su inequívoco respeto a la libertad, por su régimen tributario que genera beneficios, porque fomenta el crecimiento económico de los pueblos. El socialismo lo que ha realizado en la historia es repartir pobreza. ¿Qué es Cuba, sino una isla de muertos de hambre? El socialismo escandinavo está quebrado y hasta el vodka Absolut y Saab los han tenido que salir a vender. Creo en el emprendimiento individual y sus posibilidades de realización. En ningún sistema del planeta los Estados dejan de intervenir, porque no hay sistemas puros, y Adam Smith es tan utópico como su némesis ineficiente, Karl Marx, que ni siquiera articuló una solución económica alterna al capitalismo.

Nuestro Estado actual es abuelista, porque ya ni paternalista es, pues, cada vez dispone de menos y para que suelte hay que hacer como esos nietos que aprovechan la siesta del abuelo para sacarle una mesada. En la transición del futuro tendremos que seguir manteniendo el asistencialismo para desmontarlo poco a poco, una vez que los ciudadanos hayan dejado de tenerle miedo a la libertad y hayan desaparecido los excluidos, inherentes del populismo. El candidato de la oposición y próximo presidente debe tener la clarividencia para entender que el paso a una Venezuela próspera sólo será posible con una Venezuela capitalista. Lo demás son grageas neurolingüísticas de teoría inútil, recetas de boticario vencidas y literatura rimbombante para el Foro de Porto Alegre. Dejen la fulana Mi Negra para el archivo de desaciertos que aquí tiene más tomos que la Enciclopedia Británica. Ojalá saquemos la lección de estos doce años de oprobioy no tengamos una recaída.


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DOMINGO 7: EL IMPERIO ANTI-VENEZOLANO

Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Este gobierno lleva más años en el poder que los que sumaron en conjunto Wolfgang Larrazabal, Edgar Sanabria, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, los cuatro presidentes  del inicio de la democracia después del derrocamiento de la última dictadura militar que había tenido Venezuela hasta entonces.  Tiempo de sobra para dejar muy pocas dudas sobre ese proceder anti-venezolano de los gobernantes de  hoy, con el  que estarían sellando las gestiones de relevancia que hacen  historia y que los calificarían como destructores del pasado, del presente y del futuro del país, en sus doscientos años de nación independiente del antiguo imperio de yugo y dominio español.
Hay que expresar que la nación venezolana está ahora asociada a la Cuba Comunista de Fidel Castro, a la que se le pagarían tributos imperiales además con la administración de  los registros nacionales, el sistema de identificación, la medicina en los barrios, las compras oficiales, el verdadero poder detrás del componente militar, y las relaciones exteriores, entregados total o parcialmente a esas manos extranjeras, en una especie de restauración de los  yugo y dominios abolidos en 1811.
Si fueran menores esas ataduras para retomar caminos de independencia, a la mayoría de venezolanos que  creyó erróneamente que su libertad y soberanía la garantizaba la riqueza petrolera, le ha llegado el triste momento de aceptar que Petróleos de Venezuela ha sido desmantelada y empobrecida durante este mismo período gubernamental,  y es por lo que hay que rogar a la OPEP una y otra vez que no decida bajar precios y aumentar la producción, que aquí apenas se puede sostener en las reducidas cifras actuales por falta de inversiones a tiempo y de técnicos que fueron despedidos incluyendo sus relevos, en acto supremo de insensatez.
La tierra arrasada de no será tampoco para nadie más, se siente de manera similar en otras áreas básicas de la economía: la  agricultura, la ganadería, la industria, el comercio y los servicios, en las cuales se registran ocupaciones y expropiaciones,  persecuciones a los adversarios del gobierno, y un bolívar como moneda que  mantiene paridad controlada y sobrevaluada e impide atravesar puertas de escape a  mercados extranjeros, por  lo costoso que resultarían allí los bienes de procedencia nacional. Ello, sin considerar la imposición de acudir a la alcabala del  SITME (Sistema de Transacciones en Moneda Extranjera), donde las condiciones se cambian a conveniencia unilateral, y los cupos se manejan cual lotería millonaria con muchos quinticos pero  con premios discrecionales.
Lo último ha sido  el creciente oscurecimiento del panorama nacional con sucesivos apagones y racionamientos de luz que surgen de la misma inspiración anti-venezolana de negar las inversiones y la realización de planes  dentro del país, mientras sí se coloca el dinero de aquí en el alumbrado público de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, entre otras erogaciones caprichosas de iguales destinos geográficos, también dominados por la particular ideología comunista de Fidel Castro.
Con la sequía de inversiones en Venezuela generando abandono de hospitales, de falta de insumos clínicos y un personal médico y paramédico revolucionario graduado a la ligera, entre muchas otras deficiencias,  resulta comprensible que el Presidente se ausente para una operación quirúrgica en la capital neo-imperial de La Habana donde, por lo menos, tendría  la certeza de que no faltaría la electricidad en medio del proceso. La batalla de este bicentenario habrá que darla para derrotar democráticamente al imperio anti-venezolano, el cual amenaza con utilizar cualquier arma para sofocar las ansias de libertad de todos los ciudadanos.



 Josué Fernández

Sin violencia carcelaria ni apagones: HAY QUE LUCHAR CONTRA EL VERDADERO IMPERIO ANTI-VENEZOLANO.



11 de junio de 2011

DOMINGO 7: UN CARRO DE AMOR


 Por Josué Domingo Fernández Alvarado 
fernandez.josue@gmail.com


Tienen razón los que acusan a la oposición venezolana de carecer de proyecto, de faltarle respuestas planificadas a lo predecible, de quedarse casi MUDa frente al muestrario de engaños a la población, al estilo Censo de la Gran Misión Vivienda. De allí los pronósticos sobre su escasa previsión para enfrentar la artillería gruesa del último trimestre de 2012, poco antes de las elecciones, cuando se iniciaría el registro para la adquisición  de “Un carro de Amor”  destinado a la puerta de cada garaje de las dos millones de vivienda por adjudicar a los que voten por el gobierno, previa agregada inscripción a la nueva lista del Guasón. ¿Quién no se ilusionará?

Aunque pareciera exagerada esa ocurrencia demagógica, de buena fuente se supo que la idea ya se habría discutido en la Sala Situacional de Miraflores, sobre la base de que echar un carro más tras trece años de comprobación de la infalible receta, es menos que la raya adicional para el tigre, y existe también la convicción de que nadie se atrevería a descalificar la oferta porque sería cuchillo para su pescuezo el oponerse a que los necesitados tengan su nave a gasolina como corresponde en un país petrolero, y matar esa gran ilusión sin ninguna compasión. Algo así como padecer el terror a ser llamado “pitiyanqui” si se omitía el apoyo a PDVSA, aunque ésta intermediara en negocios con Irán calificados de “impropios” por la Organización de las Naciones Unidas, según la advertencia sobre sanciones provenientes de los Estados Unidos, de continuar esa práctica prohibida por acuerdo de la mayoría de países. 

La ausencia de iniciativas en la oposición venezolana, que pongan a dar carreras al Gobierno y lo sometan a una esquina del cuadrilátero aunque sea por breves momentos, es lo que suscita desilusión y falta de credibilidad porque en algún lugar se esté fraguando alguna alternativa real para superar la situación actual. Lo que se nota es una completa sequía de proposiciones originales extraídas de algún plan para llevar excelencia a los distintos órdenes bajo la jurisdicción del estado, pues no existiría ningún grupo especializado encargado de ese trabajo mientras sus líderes más visibles sólo asoman la cabeza para reiterar su individualismo y las dotes sobrentendidas que los ubicarían a la altura del único gobernante actual, y así  se convierten en las noticias vacías que perduran en la prensa, la radio y la televisión.

La labor de profesionales no debería ser sustituida por la de voluntarios ocasionales que acudan a prestar una ayudita cada vez que la tormenta acose de improperios a la oposición venezolana, lo cual ocurre casi semanalmente el día domingo destinado al descanso, y por lo que sería la gran excusa para faltar al contragolpe. Psicólogos, sociólogos, analistas multidisciplinarios, todos hacen falta a tiempo completo y remunerados desde ya, dando forma a la indispensable sala situacional de la alternancia democrática, evaluados sistemáticamente sus aciertos y errores para definir su continuidad en esos roles de asesores indispensables para transitar hacia el 2012, y más allá. Nada podría salir a la luz sin el apoyo de las técnicas de “focus group”,  que adviertan de indeseables ocurrencias con efecto bumerán. 

El evitar improvisaciones se consigue en las empresas de mayor éxito mediante bien plantadas gerencias de evaluación de entorno. Constituyen su método de anticiparse al conocimiento de oportunidades y amenazas, desarrollar fortalezas y disminuir debilidades, a través de la definición objetiva de las  mismas, fundamentando el trazado de un plan o estrategia, con metas sucesivas a alcanzar en períodos determinados, y la valoración constante de avances o retrocesos, y así poder seguir o rectificar a tiempo. Ponerse al margen del uso de  esas herramientas gerenciales significaría que el destino nos alcance en Venezuela, de carro en carro. Una rutina de vocería de la MUD a ese respecto devolvería confianza al electorado de oposición en que la salida se está buscando seriamente, mientras llega el momento de las primarias y de elegir candidato, el año entrante.
CUCHILLO PARA EL PESCUEZO el oponerse a que los necesitados tengan su nave a gasolina como en cualquier país petrolero

4 de junio de 2011

DOMINGO 7: VIOLENTAR EN PRESENTE INDICATIVO



Las cifras sobre violencia en Venezuela serían en realidad bastante superiores a las  recopiladas por cualquier  organización  no gubernamental, o a las de los propios entes oficiales si estos desearan conocer incidencias verdaderas y ofrecer soluciones duraderas al problema. Sólo  faltaría ajustar la definición operacional de la investigación a lo que se deduce del diccionario de la Real Academia Española (RAE) para la palabra violencia, como una acción de fuerza contra el natural modo de proceder de la gente, que implicaría  el abuso a cosas o personas hasta vencer su resistencia. El agravante se localiza en  gran parte de la población, que lleva rato plegada a la conjugación del verbo violentar, en presente del indicativo.

 Josué Fernández 

 En tal sentido, el violentar normas, quebrantar las leyes, desde la más básica de los famosos Diez Mandamientos,  también generaría puntos a esas estadísticas por la dañina costumbre de muchos de burlarse de ellas cuando creen que no son vistos y sin consecuencia alguna,  mediante acciones descabelladas que equipararían con las otras que ya están tipificadas para los pocos delincuentes atrapados con las manos en la masa, igualmente reconocidos como aprovechadores del más mínimo descuido de las autoridades para materializar sus fechorías.

Una semilla de la violencia podría encontrarse en la siembra temeraria de tolerancia indiscriminada al quebrantamiento de normas desde la misma infancia, cuando a los niños se les  ríen como ocurrencias geniales sus primeros abusos. Sin embargo, ese modelo lo llevarían y tratarían de imponer luego en la escuela, porque en mi casa me lo permiten, de allí lo continuarían en el vecindario, y finalmente al país con la convicción de que la única ley que cuenta es la suya propia, mientras los demás se tendrían que someter a esos designios  por las buenas o las malas, inclusive con gendarmes por delante, o valiéndose de ellos como cómplices.

Descartando la urgente necesidad de acciones preventivas a través de una educación sólida tanto dentro como fuera del hogar, fundada en el respeto a todas las personas y cosas, las cuales son hechos ciertos en países de indiscutible liderazgo en el mundo de hoy, por aquí hay quienes priorizan el diente por diente como remedio contra la violencia. Según algunos especialistas locales, en los países que gozan de bajos índices de delincuencia se tienen básicamente más agentes de policías en la calle, y es casi imposible fugarse de una cárcel o desconocer las leyes sin la correspondiente sanción; y la prevención apenas gozaría de meritos secundarios para la mayoría temerosa de seguros castigos y deseosa de curarse en salud, ó de  unos pocos insignificantes puritanos. Simple casualidad que las manos fuertes de la represión acompañen a menudo a  los gobiernos más abusadores y violentos, y se den en los colectivos sociales de grados superlativos de ignorancia.

Cuando un sistema educativo aumenta la tolerancia para que sus jóvenes se sientan amos del conocimiento, a través de mecanismos fáciles de aprobación de la educación formal por rendición y cansancio; cuando se descalifica a docentes que persiguen la superación de los estudiantes, y hasta se les persigue por supuestos maltratos, entonces el resto del componente social también deberá amoldarse a la nueva generación de minusválidos que estaría tomando la calle, y no al revés. Cuando se establezcan parámetros de excelencia en los diversos ordenes de una nación, esos minusválidos  sólo contarían con el recurso de violentar los muros de contención, como la remanente forma de vida de los grupos repitientes de dignificados y dignificadas, damnificados o damnificadas, o  tal vez de sus parientes lejanos indignados e indignadas,  o de cualquier otro conglomerado así etiquetado y  utilizado como conveniente excusa para disimular formas comunes de precariedad, a cambio de ganancias pingües para sus creadores y gestores.

https://twitter.com/jodofeal

Josué Fernández

VIOLENTAR NORMAS DESDE LA CASA+APOYAR GOBIERNOS ABUSADORES=VIOLENCIA PARA LARGO DONDE SEA.