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28 de mayo de 2011

DOMINGO 7: HUIR DESPAVORIDO




Si el gobierno actual repitiera en 2012, la lista y persecución de venezolanos desubicados e  ilegales en el mundo aumentaría sustancialmente, de acuerdo con las previsiones de los que esperan que sean otros quienes conviertan en milagro su condición para quedarse en Venezuela. Solo así despertarían de su vieja pesadilla superior a una década, sin hacer nada para salir del atolladero, aunque tampoco preparando las maletas para la huida final despavorida.

La decisión de irse ó quedarse en el país debería resultar de un proceso maduro, pesando los pro y contras de convertirse en ciudadano de segunda en otro lugar del planeta donde las prerrogativas son de casi exclusividad para nativos y ajenas a los  extranjeros, especialmente en estos tiempos de crisis en que las sociedades reclaman a sus gobiernos mas empleos, acceso a la educación, a la alimentación, la salud y la vivienda, que ya eran deficitarios  en épocas mejores. 

 Josué Fernández 

La muestra de excepción la da un reducido número de venezolanos formados en la democracia anterior que permitía la superación de quienes se lo proponían, con las calificaciones y competencias profesionales adecuadas, viviendo ya en el extranjero sin atormentarse con cadenas dominicales, insultos, tampoco ofertas demagógicas ó populismos, manipulaciones judiciales y electorales, y con recursos económicas que distan mucho de estar al alcance del promedio local. 

La regla en el grupo de los que ya están afuera se halla sin embargo en los que ahora viven peor que aquí, y que persisten reacios a reconocerlo, haciendo de su sufrimiento extranjero su “mejorada” existencia. Antes de su voluntaria deserción, a quienes les quisieron escuchar, les juraron que no regresarían más nunca a este país convertido en lo peor de cualquier imaginable tragedia, y en el que nadie hacia nada para ponerle fin, omitiendo en esa generalidad la inclusión de  sus mismas personas.

Entre los que aún permanecen aquí los hay que de igual forma abandonaron a Venezuela a su suerte, hace tiempo, siendo ajenos a cualquier iniciativa ciudadana, como los del extranjero imposibilitados por la distancia o por determinación irrevocable, pues no habría remedio posible con un gobierno arbitrario poseedor de la totalidad de  las armas para perpetuarse, y unos políticos “comeflor” nada contundentes. Con más de lo mismo sofocando sus esperanzas, para ellos  se impondría la renuncia a una patria legítima, perdiendo de paso la conexión con el único sitio que les toleraría defectos y virtudes, a semejanza de las buenas madres que nunca rechazarían a sus “ovejas negras” con las preguntas amenazantes ¿De dónde eres?¿Qué buscas? ¿Dónde naciste? ¿Te debemos algo?

De tal manera, unos que se fueron y otros que ya están idos mental y afectivamente, ambos se rindieron sin plegarse a la opción de las luchas por sus indiscutibles derechos ciudadanos, por la decencia y un gobierno competente, con el inútil aliento de la descalificación de los que buscan salidas pacíficas que nunca ocurrirían según sus pesimistas pronósticos.  El asunto en vez de huir ó quedarse, sería el de darse la vuelta atendiendo a la exclamación original del “vuelvan car…as”, cargados de renovados bríos para enfrentar la propagación a esta tierra del fracaso cubano, con sus atroces consecuencias de más de cincuenta años. 



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