Capítulos

16 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: ¡HAY QUE SEGUIR!


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Ya resulta natural para  quienes enfrentan al gobierno, en cualquier terreno, anticipar que serán sometidos a una lucha asimétrica como la prometida por el regimen desde sus inicios, aunque nadie sospechaba entonces que estaría lejos de los imperios y muy cerca para la arremetida contra los propios  venezolanos, en cobarde ventajismo. En trece años de ensayos se habría materializado y endurecido progresivamente el uso y abuso de un barril aparentemente sin fondo de dinero de PDVSA, de armas y municiones de cuerpos uniformados, de grupos ideologizados para la violencia y, si no fuera suficiente, de un catálogo de insultos y amenazas reservado a los menos valientes para provocar su huida despavorida, según el Manual del Museo Militar. 

Sin embargo, algo debe estar fallando en los cálculos de algunos jefes de la revolución bolivariana que, en una incomprensible de “aguilas cazando moscas”, comenzaron a apuntar su arsenal de insultos seguido de agresiones a los precandidatos de la MUD, sus “jinetes del apocalipsis”, agentes del capitalismo y a la burguesía,  por más que se traten de disfrazar se les ve el bojote, representan la fatalidad”. Siguiendo igual línea, entre otros, Nicolás Maduro asegura que “Si eso es lo mejor que tiene la oposición,  están perdidos. Bueno, allí no hay discursos, no hay proyectos, no hay amor por el país, (y están optando) a un cargo para el cual no están calificados”. (Les faltaría conducir en el Metro de Caracas para quedar propiamente ungidos). 

Como Venezuela sabe en carne propia que no son las  palabras precisamente las que hieren de muerte, el asunto se llena otras veces de matices de diferente calibre como los justificados por Freddy Bernal, diputado del PSUV, quien razonó un ataque a Maria Corina Machado, porque “ella no debió ir al 23 de Enero”. En oportuno rechazo  a semejante bravuconada, el cardenal Jorge Urosa, fue tajante al afirmar que "no puede haber territorios vedados a ningún candidato" y exhortó a las autoridades y a dirigentes políticos a garantizar el respeto mutuo. 

De mayor agresividad frente a pre-candidatos, ó en territorios en  expansión por el cambio democrático, además se detonan bombas lacrimogéneas que se creían pertenecientes a polvorines de exclusivo uso gubernamental, pero terroristas autorizados las explotan en una concentración de Henrique Capriles Radonsky en el sector de El Valle en Caracas; y a Pablo Pérez en la Escuela Vargas de la UCV. También contra Diego Arria en el foro de la Cátedra Pio Tamayo. Asimismo se añaden este Diciembre como munición de la revancha de gallinas perdedoras para sabotear el cierre del proceso de las elecciones estudiantiles ucevistas, y el incendio parcial del recinto “Patrimonio de la Humanidad”. 

En una de corta data, que no será la última acción descabellada por denunciar, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya manifestó  que “es en el Gobierno donde reina la confusión y desesperación. Ni el país ni los militares, cuya determinante mayoría actúa en términos constitucionales, comen casquillo. Que el país vea, compare y concluya en dónde está la estabilidad y el cambio”. Los laboratorios de propaganda sucia estarían atemorizando a los uniformados con supuestas represalias indiscriminadas si un candidato opositor llegara a ganar las elecciones de 2012.
¡Felicidades por navidad y más allá!  Domingo 7 regresará el 22 de Enero entrante, con el favor de Dios y la Santa María.

9 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: TRIUNFO DEL TERROR

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


La tendencia electoral que logre mayor número de miedosos a su favor, de aterrorizados por lo que les dejaría 2012, probablemente resultará ganadora el venidero 7 de Octubre. La perturbación nacional entronizada como régimen en Venezuela, desde hace 13 años, ya habría provocado por igual un gran pánico a seguidores militares activos y civiles con lealtades comprometidas a fuerza de la máxima ideología de la repartición desmedida de ingresos arrebatados al petróleo; pero también con menos retórica, compasión y castigos más fuertes se colocaría en tres y dos a sus declarados opositores.
En el primer caso, de manera indolente, ignorando el costo de las vidas que perecerían en el intento, se llega a insinuar alzamientos de cuarteles e ingobernabilidad si la democracia se volviera a imponer, advirtiendo a las minorías incondicionales que un cambio de rumbo sería la desgracia para militares encumbrados burlando leyes y  reglamentos, a los de riquezas súbitas, a los señalados en casos de corrupción aún impunes, y  a los de estrafalarias adhesiones prohibidas según su juramento de exclusiva fidelidad a Venezuela entera y unida, acorde con la Constitución Nacional vigente.
A los civiles afectos al gobierno, particularmente de las clases sociales desamparadas, se les aplicaría el chantaje de dame tu voto ó perderás  la ñinguita que recibes, como razón de susto por  supuesto peligro representado en la victoria democrática. Los intentos de amenazas y engaños a los pobres no cesan,  porque  ya hay muchos cansados de los cuentos de la lotería de viviendas que no asoman a pesar de los años en refugios temporales de damnificados, tampoco se tragan el de las medicinas y médicos verdaderos en los módulos de Barrio Adentro,  los de madres cuidadoras, comida para escolares, y la de los bonos a los niños de la calle, a las adolescentes con hijos, a los ancianos, y para los que no están en la calle sin trabajo, el del condicional regreso de la indemnización doble por despedidos que pagarían tal vez las empresas públicas, ante la quiebra gradual del sector privado.
Dentro de adicionales políticas que generan terror en forma indiscriminada, mientras lo celebra la macolla oficialista, del lado de los opositores se dicta el ultimátum del continuismo que acentuaría la eliminación de empleos por cierres de otras empresas privadas sin tocar todavía, expropiaciones, ocupaciones de apartamentos, fincas y terrenos, encarecimiento de la vida, devaluación del bolívar, siembra de pruebas falsas que apoyen persecuciones a cualquier sospechoso de disidencia, y el aliño agravante de discursos descalificadores, y hasta obscenos, en cadena de radio y televisión preferiblemente, de boca de funcionarios de nivel alto, medio y bajo.
En las circunstancias del presente venezolano, el triunfo de ese estilo de terrorismo es el único  hecho cierto hasta ahora, antes de las elecciones del 7 de octubre de 2012. Los temores de las dos partes en que se encontraría divido el país tienen en común la fuente que los genera desde el Ejecutivo, como mano tenebrosa multiplicada con idéntica saña  en los demás componentes estatales bajo su control absoluto. Recuperar la confianza de los unos en los otros pasa por desterrar esa fuente de temores, para poder reencontrar a un solo pueblo viviendo en tolerancia bajo las reglas de la democracia, la cual garantizaría la alternancia de la gente en cada nueva elección, sin necesidad de meterle miedo a nadie.


2 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: CANDIDATOS 2012


Por Josué Domingo Fernández Alvarado

En la foto oficial de largada, edición especial “Clásico Presidente de la República 2012”, el puesto uno fue asumido hace meses en partida adelantada por el candidato a reincidir,  sin discusión de propios ni de extraños,  y ante la vista gorda del Consejo Nacional Electoral y demás organismos públicos obligados a sancionar ventajismos.  Tampoco fue obstáculo para esa carrera prematura la democracia interna del PSUV, invocada en voz baja por algunos de sus más osados militantes, quienes aún se atreven a insinuarse como relevos, debido a supuestos  riesgos de salud del repitiente por cuarta vez desde 1998.
Entonces, 2012 no traería otras designaciones por aclamación forzada, como la anterior; pero, contrariando tal vez inaceptables deseos de monarquías y tiranías pasadas de moda, la ciudadanía remanente celebraría los valores democráticos y la participación real que le estaría negada  a la población seguidora del gobierno. Así, ya se  habría iniciado la discusión de nombres de mujeres y hombres y de sus proyectos alternos, para una Venezuela que mantendría nuevos liderazgos hasta el 2018. De estos planes, uno de los más importantes sería el del rescate de  la alternancia de los gobernantes, con su renovación periódica dando oportunidad a ideas frescas de gente convincente y bien preparada.
De allí el entusiasmo de creciente número de venezolanos, como los mejores fanáticos, disfrutando la emoción de cada detalle desde las  gradas,  y los comentarios consiguientes  por prensa, radio y televisión. La respuesta del lado oficialista continuista  es de tristes rabietas, descalificaciones,  y “ofertas raspa olla” para comprar votos, estas últimas a través de predecibles encadenamientos de medios públicos y privados, sin consideración alguna a los agotados  invitados y técnicos que deben padecer esa tortura “en vivo”, y mucho menos a leyes y reglamentos sobre la materia, al estilo militar del plantón y del  aquí sólo mando yo.
Hasta ahora, sin embargo, ni la campaña sucia en cuarteles, la demagogia y demás amenazas han sido suficiente para echar atrás la decisión de las mayorías por la transición pacífica, festejando como anticipo de tiempos extraordinarios, esa voluntad contundente de media docena de ciudadanos de distintas ideologías y extracción social, quienes compiten en eliminatorias previas para definir al  abanderado de la Unidad.
En la largada hacia 2012, a propósito del evento del catorce de noviembre pasado en la Universidad Católica Andrés Bello, en el puesto uno fuera de esa competencia siempre apareció el candidato de la partida adelantada, y también ese día en cadena previa, personificando la continuidad de la realidad que se sigue viviendo desde hace trece años. No obstante,  entre los cinco que restan en la foto, faltando Pablo Medina por su salida demorada, en cualquiera de éstos sobresale su condición democrática de promisor contendiente para reorientar a la nación, con el cambio victorioso en  los comicios presidenciales de Octubre del año entrante.

25 de noviembre de 2011

DOMINGO 7: FIN DE FIESTA


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Para casi nadie es difícil adivinar, cuando llega el momento de romper la piñata, que también está muy próximo el fin de la fiesta. Por allí se confirmaría la decisión gubernamental, después de trece años de alegre secuencia de promesa tras promesa, incumplidas igualmente, de romper su última piñata a causa de presupuestos agotados y de deudas impagables. Así secaría las lágrimas de  sus convidados,  antes de que  cada quien deba  irse por su lado con la tristeza de la agonía que apaga lo dado, malgastado y despilfarrado, y ahora iría acompañada de la remotísima esperanza de volver a repetirse.
En este Noviembre de 2011, sin comparación con meses y años bolivarianos anteriores, el gordo vestido de rojo bajó por anticipado, comenzando por  los pensionados del IVSS con 60 días de aguinaldo pagaderos en  partes antes del 15 de diciembre, y el añadido de Enero el 20 de ese mismo diciembre. Hasta allí alcanzaron las golosinas contantes y sonantes, y se pasó entonces a un parapeteado instrumento legal del Trabajo, a partir de mayo 2012, incluyendo el cálculo retroactivo de las prestaciones sociales en base al último salario; pero, que quedaría diferida su aprobación real para antes de que finalizara el mandato para legislar desde la Presidencia de la República sin intervención de los diputados de la Asamblea Nacional.
Olvidando que la habilitante les exime  de cualquier obstáculo para convertir  pensamientos en leyes, con simples chasquidos de dedos, se escogió más tarde por jugar con otros ofrecimientos de humo lanzando el anzuelo  de la cancelación de la deuda a los jubilados del sector público que aún no han cobrado sus prestaciones sociales tras interminables años de espera. Esa ruta se prolongó con el agregado de un “petrobono” y la creación de un fondo de pensiones, retrasado por supuesto,  para cuando exista el sistema de prestaciones por venir.  
Antes de que transcurrieran cinco días de las anteriores “cazabobos” detonadas frente al país entero,  recién terminado el encuentro de cinco de los precandidatos de la Unidad en la UCAB, hizo falta regresar a la oferta electorera gubernamental, aunque esta vez con subsidio de Bs. 300 por cada niño de 0 a 15 años (máximo tres) y el doble (Bs. 600) si el pequeño sufriera de alguna discapacidad,  que no perdería al pasar la adolescencia, para familias en situación de pobreza extrema o que perciban menos del salario mínimo mensual (Bs. 1 mil 548,21).  
Ha sido el simple arranque, el jarabe de coba se continuará repartiendo en mayores dosis hasta agotarlo del todo en Octubre de 2012, al requerir los votos esquivos para la reelección ya estimada ciertamente imposible. Como muestra del plan elaborado en la Sala Situacional de Miraflores, el cierre de la etapa inicial de calentamiento estuvo a cargo de Rafael Ramírez, en el rol de vicepresidente del Órgano Superior de Vivienda, anunciando que "hasta este 16 de noviembre la Gran Misión Vivienda Venezuela ha concluido 95.912 nuevos hogares a escala nacional, número que nos acerca a la meta de 100.000. Nunca se habían hecho tantas en tan poco tiempo”. Los testimonios de los adjudicatarios de dichas viviendas no aparecieron listados para la comprobación de los medios no gubernamentales, ni tampoco se indicaron los sitios donde habrían sido construidas.


18 de noviembre de 2011

DOMINGO 7: BARCO CHIQUITICO





Lo más lamentable de la política venezolana no es que la gente que sobresale en ese campo esté muy lejos de ser santa - que en ni el Vaticano abunda ya -, su desgracia mayor estaría quizás en los capítulos mediocres protagonizados desde cualquier bando,  casi  siempre concluyendo en raterías de oscuras  ganancias. La nave insignia de la chapuza política venezolana contemporánea debería llamarse “Sierra Nevada”, en memoria del barco chiquitico que en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez originó una pequeña bola de nieve en una supuesta batalla contra el peculado y la corrupción, pero que continuó creciendo, rodando montaña abajo.  Así llegaría a convertirse en la descomunal pelota de ahora, cuando mantienen beneficios por igual  los herederos de muchos de los decentes y los indecentes de aquella partida, gozando de una misma impunidad, rebautizada bolivariana.

 Como pasaron alrededor de cuarenta los años del cuento del Sierra Nevada, sería necesario recordar que en ese caso sobraron las  similitudes con la canción de aquel  “Barco Chiquitico” que no sabía, que no podía, que no podía navegar… Casi un chiste además, si se le comparara con los estándares de corrupción del siglo XXI, y se tomara como cierto que Venezuela le regaló un barco a Bolivia en un sentido de solidaridad y de simbolismo en su necesidad de este país de obtener en lo posible una salida hacia el mar que no lo tiene. Pero el barco que era inservible, fue comprado con sobreprecio de varios millones de dólares. El caso del buque refrigerado Sierra Nevada en el que se malversaron más de US$ 8 MM. El presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, fue inculpado por el Congreso de responsabilidad política (132 votos contra el presidente y 102 a favor), aunque absuelto de responsabilidad moral.

Sin embargo, una nueva oportunidad justiciera fue aplaudida por unos cuantos como ataque al mismo CAP, en los fusiles de militares que insurgieron contra la democracia que estaban obligados a defender. No obstante, a la tercera sí fue la vencida, en marzo de 1993, cuando  el Fiscal General de la República, Ramón Escobar Salom, introdujo una solicitud de antejuicio de mérito por el delito de "peculado doloso" y "malversación" de 250 millones de Bolívares (17 millones de dólares en esa época) de la partida secreta por cuyo manejo era responsable. Durante el proceso se reveló que dicho dinero había sido utilizado para ayuda internacional a la Presidente Violeta Chamorro en Nicaragua y la vicepresidente Yesseany Medina Parra. La alfombra quedó tendida esperando la posterior llegada triunfal del vengador, por ahora, fracasado como golpista, que provocaba delirios en hombres y mujeres con el sólo anuncio de acabar con las “colitas” en los aviones de PDVSA, y de “freír la cabeza de los adecos en aceite”.

Lo peor ha sido, de acuerdo con noticias recientes, que la verdadera historia se escribe  en 2011 en Nicaragua donde Ortega gobernará con amplio poder pero atado al apoyo de Chávez, financiados por la extraordinaria cooperación de su aliado venezolano -500 millones de dólares al año-, sus programas "Pan Techo", "Hambre Cero" y "Usura Cero", incluyen desde créditos y títulos de propiedad hasta pasajes subsidiados de autobús, una vaca o un cerdo. Por otro lado, contendría petróleo venezolano y uranio destinado a la intermediación y ganancias de las FARC según datos de la computadora de Raúl Reyes. También se contarían financiamientos electorales en Argentina, Uruguay, Paraguay, Honduras, Perú, Bolivia, y Ecuador, donaciones a Cuba, joyas y condecoraciones de regalo a dictadores, y muchas otras partidas secretas que generarían desencantos para quienes dejaron por fuera del reparto del botín, entre otros los venezolanos pobres.

En estos días de moral revolucionaria bolivariana, con poderes públicos a la medida sin posibilidades de escrutinio alguno, aquel barco más que chiquitico hoy se habría hecho microscópico ante los ojos de un grueso sector donde caben igualmente los que quedan de los entonces escandalosos “ni-ni” de la época AD-Copei.  Los mismos que chuparon  subsidios del “Ta barato”, de la “Gran Venezuela”, y del “Gran Viraje”  hasta la llegada de las vacas flacas, y después clamarían - ¿sin saber? - por el bálsamo que los haría yacer calladísimos esperando milagros divinos de resurrección y arrepentimiento para sanar sus culpas encapsuladas en ese acomodaticio “ni-ni”. Mientras haya migajas y promesas de que serían mayores en los días por venir, continuarían esperando que los demás decidan por ellos, para luego quejarse del despojo institucional y de la ruina del país tramada a sus espaldas,  y que aparezcan extraterrestres con las fórmulas mágicas del bienestar colectivo anhelado por todos. Tal vez no alcance el tiempo para aplaudir a esos marcianos si llegaran a aterrizar.

11 de noviembre de 2011

DOMINGO 7: “TOMA TU TOMATE”




La expresión “Toma tu Tomate” ha sido utilizada con frecuencia para referirse a agresiones indiscriminadas del oficialismo contra adversarios,  particularmente en  “Aporrea”, aunque son muchos los casos que incluyen de manera desagradecida a “originarios” contribuyentes de palabra y obra con el encumbramiento del régimen, desde antes de 1998 . En esa tradición de no hay peor cuña  que la del mismo palo, en el referido portal electrónico todavía queda constancia de tales ingratitudes. La falta de respaldo entre gente que tendría raíces comunes parecería costumbre si se agrega la declaración de “Fidel Castro mató más gente que yo” emitida por Ilich Ramírez  Sánchez “El Chacal”,  y así “echarle paja” nada más y nada menos que al tenido como nuevo padre de la patria bolivariana de Venezuela.
Sin embargo, los primeros “tomateados” de las mareas rojas fueron aquellos ofendidos por el histórico discurso de Jorge Olavarría el 5 de Julio de 1999, cuando les pasó el sonrojo; luego cayeron los grandes aguantadores mediáticos del contrabando antidemocrático, los embaucados en cargos públicos y de elección que terminaron por entregar  enfrentando acosos judiciales como amarga recompensa,  y finalmente los ya abandonados a su suerte en las cárceles tras cometer el delito de retirar su adhesión  incondicional al gobierno.  Todos sufrieron además el sorpresivo momento en que fueron por ellos, aun siendo inocentes de cualquier cosa menos de haberse confiado, quizás a ciegas a pesar de la edad, en un proyecto prometedor entonces de la destrucción de la institucionalidad con su reemplazo por improvisación y revancha  a ultranza.
Con todo, aún irían por más candidatos a “tomatazos”  para la persecución directa reservada a abiertos detractores que no representaría  mayor novedad, pero también contra los propios revolucionarios que se creían poseedores de salvoconductos, pero que caducaron con  la política de no discriminación a este respecto.  Ellos estarían ilusionados con un hipotético  plan “B” con ocurrencia más allá de la eventual reelección del Presidente hasta el 2018, según el guión también preferido y denunciado hasta el cansancio por el gobierno -  éstos con la esperanza  de pasarse por víctimas y los otros de una eventual salvación por la campana -  de la invasión del imperio a través de su marines, ó  más recientemente de medidas de organismos regionales o mundiales como la OEA o la ONU.  La única amenaza contra la probabilidad del mencionado plan es que sólo asustaría a quienes carezcan de prontuarios  golpistas o de delitos de menoscabo de los derechos humanos, o de desconocimiento de instancias legales de las sociedades democráticas, cualquiera de ellas ya contabilizadas como méritos de los que están en el poder en la Venezuela actual.
La profundización de la revolución, la imposición de medidas que terminen de derrumbar los pocos vestigios en pie de las instituciones democráticas conocidas,  es la oferta  electoral real del continuismo, superando abiertamente las promesas de casas, artefactos eléctricos, nuevas misiones, hospitales, ferrocarriles,  y demás bisutería para hacer caer por inocente. El acento en  la cárcel y la exclusión de los que se opongan a las medidas absolutistas y dictatoriales por venir, calcadas de  la Cuba decadente, sería el futuro venezolano previsible,  después del 2012,  si no llegara a ocurrir ningún cambio pacífico.
Los avisos han sido dados ya a seguidores y opositores. Nadie debería estar engañado de lo que le esperará tras su decisión en menos de un año, el 7 de Octubre, si fuera en dirección contraria al necesario voto de la inclusión verdadera; deteniendo el éxodo de familiares y amigos que  quieren  salir corriendo  sin importarles riesgos; regresar a sus hogares ó a hospitales a los presos políticos del régimen; volver a confiar en la justicia ordinaria, en los organismos electorales; impedir la ideologización de los jóvenes  con cartillas agotadas con la miseria del pueblo cubano; disfrutar sin necesidad de vestirse de rojo de buenas viviendas, hospitales, carreteras, escuelas, y servicios públicos nada más con cerrar el grifo de los montos desmedidos a otros países;  favorecer el empleo  con el apoyo multiplicador de las oportunidades de la empresa privada, y lo mejor de todo, volver a hablar de un país sin divisiones malsanas en dos toletes, para ganancia de unos pocos en el gobierno.

4 de noviembre de 2011

DOMINGO 7: SUERTE DE COCHINO

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Son “diez lustros” los cumplidos desde los sucesos de Bahía de Cochinos, los cuales se reseñan en la enciclopedia libre Wikipedia como “una operación militar en la que tropas de cubanos exiliados, entrenados, financiados y dirigidos por la CIA de los Estados Unidos de América, intentaron invadir Cuba en abril de 1961, con el propósito de tomar una cabeza de playa, formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la OEA y el reconocimiento de la comunidad internacional. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas, fue completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba. Más de un centenar de invasores murieron, y los cubanos capturaron a otros 1.200, junto con importante material bélico”.
La refriega mereció solidaridades con el pueblo y el gobierno cubano en casi todas las partes, al igual que grandes simpatías para el naciente régimen, pero quedaron dudas sobre el verdadero alcance del compromiso de Estados Unidos en ese complot, por la veloz sofocación propinada al estilo de  David frente a Goliat, o al de otra hazaña más reciente como la victoria asimétrica mediante arcos y flechas de indios pemón, en el estado Bolívar. Aquí,  en La Paragua, municipio Angostura, los aborígenes desarmaron a 19 funcionarios de la Guardia Nacional que custodiaban un yacimiento ilegal de oro. La acción la habrían ejecutado luego de corroborar que en el lugar al que se les negaba acceso, en su propio territorio, sin embargo continuaba la explotación del mineral protegiendo a nuevos invasores.  
De regreso a Cochinos y a sus “diez lustros”, esa historia cubana vista en retrospectiva en 2011, desde los bolsillos de los dineros públicos de los venezolanos, ya tiene algunas  coincidencias con la “suerte de cochino” atribuida por Joan Manuel Serrat a su “Tío Alberto”, cuando al final del camino le esperó la sombra fresca…aunque en el caso de “venecuba” se trataría de un grueso presupuesto extraído de  riqueza ajena por gobernantes extranjeros que viven enajenados y, hablando unos con otros, coincidirían a lo Serrat que es su momento y lugar, donde olvidar los desengaños de diez lustros de amor…Tío Alberto. 
Continuando musicalmente, en la enajenación orquestada por Fidel Castro a sus 85 años, para su aún cautivado auditorio venezolano y de más allá, una de sus más recientes y sonoras partituras entona que la Revolución Bolivariana “en brevísimo tiempo (¿segundos, minutos, horas?) puede crear empleo”, para “los venezolanos (y) también para sus hermanos colombianos”. El pronóstico ocurre cuando en Venezuela se expropian empresas privadas rentables  para convertirlas en improductivas, desmejorando contrataciones colectivas,  y haciendo del empleo un medio de ganar adeptos sin importar la eficiencia del recurso. Para el oído colombiano, la melodía sí podría tintinear armónicamente porque el escenario mencionado ya ha derivado en mayor dependencia de importaciones, dejando  riquezas a otros países, con beneficiarios privilegiados particularmente entre los vecinos del patio.
La “Suerte del Cochino” se explica en textos del español  Félix Sánchez de Samaniego, en fábula suya recopilada en el 1781, la cual dice que “Envidiando la suerte del Cochino, un Asno maldecía su destino. "Yo, decía, trabajo y como paja; él come harina, berza y no trabaja: a mí me dan de palos cada día; a él le rascan y halagan a porfía". Así se lamentaba de su suerte; pero luego que advierte que a la pocilga alguna gente avanza en guisa de matanza, armada de cuchillo y de caldera, y que con maña fiera dan al gordo cochino fin sangriento, dijo entre sí el jumento: Si en esto para el ocio y los regalos, al trabajo me atengo y a los palos. Para estos animales, tarde o temprano,  es completamente inútil la protección de cualquier anillo de seguridad.




28 de octubre de 2011

DOMINGO 7: ¿ETERNA ADOLESCENTE?


 Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Como fósil de eterna adolescente estaría entre malo y pésimo el destino que le aguardaría a Venezuela, aunque tal fatalidad sería más bien improbable considerando resultados preliminares del Censo 2011, los cuales  ya dejan constancia de que la población comenzaría a envejecer, y en consecuencia a disminuir el número de inocentes en su interior. De otro lado, el gobierno asegura en cada documento oficial que este país cuenta hoy con la enorme edad de 202 años de su independencia, 152º de la Federación y 12º de la Revolución , por si fuera poco el aprendizaje a trancazos que encierran las dos primeras fechas.
Con el expediente que precede, costaría mucho tragarse la hipótesis publicada recientemente, de un ser de cuerpo, mente y espíritu aún en formación como el de los “adolescentes”, que representaría al promedio de los habitantes, permitiendo  atribuirle conductas superficiales, impulsivas, sin medir consecuencias, especialmente a la hora de escoger un líder para dirigir su país. No obstante, tal es el enfoque contenido en la calificada percepción de un experto conocedor de conductas sociales basadas en encuestas, las cuales se caracterizan por sus aciertos en las preguntas que concluyen en adhesiones casi invariables al régimen actual, y luego en propaganda gobiernera de sus verdades estadísticas.
Sin embargo, en este caso habría que reconocer el mérito innegable del encuestador cuando afirma de manera complementaria que, por ahora, en Venezuela “no hay diferencia entre lo que busca una adolescente (y también las mayorcitas) en su pareja y lo que busca la gente en su líder”, agregando que a veces su selección nos parezca inadecuada y en efecto el resultado sea desastroso, pero es obvio que a ella, que en definitiva es la protagonista, le da "nota". 
Tal pronostico no haría ninguna gracia a los verdaderos dolientes de personas en ese mal trance, porque implicaría comportamientos bajo dañinos efectos de una “nota”, cualquiera que fuera, la cual conllevaría además, según recopilaciones sobre inmadurez de adolescente y violencia contra la mujer, a que ellas se enamoraron inocentemente y luego vieron como su mundo de princesa de cuentos se iba viniendo abajo. Peor aún, que las que consiguieron alejarse de ese monstruo no pueden hacer nada en su contra porque no la dejan, porque la persiguen o porque a través de sus hijos no pueden deshacerse de ellos.
En la vida pública criolla, de cara a la escogencia de un nuevo gobierno para el próximo sexenio, se pondría a prueba ese enamoramiento adolescente que se explicaría en un breve período en la existencia de cualquiera, pero afortunadamente nunca eterno como fósil, en condiciones de adecuada salud mental.  El “resultado desastroso” adosado al vaticinio del encuestador, para Venezuela dejó de ser promesa y se expresa en graves deterioros  de la paz ciudadana, en violencia e inseguridad en la calle, en el decrecimiento de los niveles de los servicios públicos, educación, vivienda, alimentación y salud, pérdida del valor del bolívar, así como en el aumento de la corrupción oficialista y del secuestro de los órganos de la justicia, desde finales del siglo pasado y en la década que va del presente.

21 de octubre de 2011

DOMINGO 7: ¡ES BUENO CANUTO!

Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Nadie le podría negar al gobierno de los últimos trece años que ha sido el campeón de la inclusión, pero de la  extranjera, por su contrabando de funcionarios cubanos en Venezuela, los cuales vienen a expensas de los de aquí por privilegios que les niega su propia nación. También se extiende esa política de inclusión en la merma de los bienes públicos de los venezolanos, con las cargas desmedidas de contribuciones en maletines a Argentina, a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, miembros del Alba,  Bronx de New York, a la alcaldía de Londres, Uruguay en el hospital “Manuel Quintela”, casas en Perú, y pare de contar. Desde afuera, a la revolución bolivariana se le ofrenda con el coro de “son buenos los que dan” tomado de la canción de Miguel Matamoros “Es bueno Canuto”.

Sin embargo, a falta de dádivas en montos y calidad como las distribuidas puertas afuera, y para justificar la continuidad del peculiar Socialismo del Siglo XXI más allá de 2012, desde las tribunas gubernamentales hacia dentro del país se entona el complemento del coro “Son malos si no dan”,  con el que se asustaría a aspirantes a alguna de las dos millones de casas de  la relanzada Misión Vivienda, o a cualquier otro plan demagógico de cacería de  inocentes ya en vigencia, o de los todavía en el refrigerador esperando momentos culminantes de la campaña electoral del relevo presidencial. En el  nuevo engaño al electorado, ellos actualizarían su descomunal bazar de promesas y baratijas, copiadas de los espejitos para embaucar a los habitantes originales de estas tierras,  cuando fueron invadidos por extraños.

Así, en tiempos de indignados globales,   en vez de materia de oportunismos, la inclusión debería ser de enfoque nítido y de acciones  concatenadas con toda la sociedad, además del gobierno,  de manera de hacerla sustentable en el tiempo. Sin embargo, en Venezuela se ha quedado el concepto en vagas aspiraciones de idealistas, ó de oportunistas, algunos de los cuales atribuirían  al gobierno elevados índices de una cacareada inclusión de sectores marginales, aunque efectivamente su presencia sólo aumentaría  alrededor de los refugios de damnificados que se exhiben con descaro en los centro urbanos, meses tras meses, sin soluciones; o a las puertas de las morgues recogiendo a sus parientes víctimas de la violencia callejera que azota duramente a ese sector, ó simplemente deambulando como mendigos.

Tomando a los otros por tontos, con el añadido del insulto a la inteligencia básica, hay quienes menosprecian y descalifican cualquier oferta alternativa de líderes de oposición, por una supuesta  insensibilidad que le atribuyen a priori para esos elevados menesteres, ignorando el hecho comprobable  de que la baja opción del magnánimo gobierno actual apenas se palparía en la entrega al pueblo venezolano del sobrante de sus escaramuzas de origen y fines habitualmente inconfesables. Puras apariencias que no generan soluciones concretas a los infortunados del patio pero que sí avivan entusiasmos de despechados buscando perdón, ó de soñadores aún insatisfechos después de la vejez y de la viruela, ó de  encuestadores mercenarios.  Entre ellos, se cuentan personajes bien enterados de que ese  repele se halla consumido igualmente, en buena parte, en comisiones, peculado y otros tipos de corrupción, y que estarían casi intactos los problemas harto conocidos de los déficits alimentarios, educativos, y hospitalarios de los necesitados. Según algunos románticos, el discurso de amor gubernamental sería suficiente para compensar sus burlas continuadas en nombre de  los desposeídos - o sea, vitaminas de pura paja en discursos y cadenas -, en los términos de la incorporación de ese sector a contundentes oportunidades de progreso, y de  reconocimiento y satisfacción de sus necesidades.

El gran riesgo pre-electoral para la oposición - y de plena campaña para el gobierno -, sería entretenerse en debates para dirimir quién tendría mayor capacidad para ofrecer un bazar completo de pócimas y encantos mágicos que seduzcan a cándidos sin distingo de razas, sexo, ingresos o educación. El gobierno saldría ganador fácilmente por su acceso, blindado y sin escrúpulos, al uso ventajista de las finanzas públicas. Si fallara ese cálculo, quienes apuestan a los pobres como sus clientes eternos, debajo de la manga todavía contarían con su capacidad para  prender la mecha de agitaciones callejeras, basados en viejas destrezas para tirar la piedra y esconder la mano, e indolentemente azuzarían la temeridad de cualquiera que le sirva a sus verdaderos propósitos en contra de la libertad, y a favor del yugo social inspirado en el decadente régimen cubano.

14 de octubre de 2011

DOMINGO 7: “SIN QUERER QUERIENDO”


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


El cómico  mexicano Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, en su personaje de El Chavo del Ocho,  siempre recurría a la muletilla “sin querer queriendo” para justificar sus tenidos como inocentes e  involuntarios desmanes, pero que igualmente producían algún daño a las otras personas y cosas en su vecindad.  Siendo condescendientes, por allí también vendrían los tiros de la Revolución Bolivariana, la cual ha ocupado completamente lo que va del siglo XXI en Venezuela, sumando cifras “rojas-rojitas” en las que las buenas intenciones serían difíciles de encontrar.
Entre los muchos ejemplos recientes que descubren similitudes entre el personaje televisivo y la gestión llamada bolivariana, se hallaría la norma atinente a conserjerías en viviendas multifamiliares, que llevaría a la eliminación de esos puestos de trabajo con vivienda barata incluida, antes de que los condominios las pierdan para siempre. Igual inspiración cargaría  la propuesta legislativa que reduciría las ofertas habitacionales en alquiler, por razones como la anterior,  con el daño directo a quienes quedarían por fuera del mercado de compra-venta. Pocos tomarían en serio los dos millones de casas que caerían del cielo a cambio del continuismo en 2012, de más de lo mismo, como solución válida al problema habitacional.
En el acumulado a la fecha, partiendo de las actividades básicas de la economía, las ocupaciones de fincas agrícolas y ganaderas han traído la desaparición de gran parte de los productos nacionales y la sustitución por importados que sí generan empleo y riqueza en los países de donde provienen, a costillas de Venezuela. Las expropiaciones de empresas terminan en desabastecimientos a la larga, y en la extinción de beneficios contractuales, mejoras salariales e instituciones sindicales, las cuales al ser absorbidas claudican a sus luchas por coerciones oficialistas.
Resulta cuesta arriba el avizorar un buen panorama para las nuevas generaciones, bastante improbable al contabilizar el aumento continuado del costo de la vida, alrededor de una tercera parte cada año que pasa; bajos intereses para los ahorros; y sueldos y salarios que siempre se quedan detrás de esos incrementos. Adicionalmente, de poco serviría andar sin prendas finas o con los bolsillos vacios, porque entonces el hampa asaltaría para arrebatar teléfono portátil, moto o carro, con riesgos de perder la vida además por nervios o crueldad del atracador. Si se saliera de la universidad no se entra fácil al mercado de trabajo bien remunerado, y si la meta es una casa los altos precios lo impiden, mientras ya nadie quiere alquilar ni siquiera una habitación.
A la calladita, y sin querer queriendo, la acción de mayor éxito del gobierno revolucionario bolivariano ha sido la promoción de la misión “Deserción” comenzando por las escuelas oficiales que cada año cuentan con menos alumnos entre otras razones porque son casi invisibles los alicientes para estudiar. Deserción de salir a la calle al ponerse el sol por miedo a asaltos frecuentes. Deserción al matrimonio y a tener una familia por falta de espacios adecuados para alojarla. Deserción del empleo fijo al comprobar lo inútil de su búsqueda en el país.  Deserción a la buena alimentación por lo costoso del acceso a la misma. Deserción al deseo de prolongar la vida frente una grave enfermedad por carencias de medicinas y hospitales. Como nunca en la vida e historia de los venezolanos, deserción de todo quien pueda a sus amigos, la familia y los lugares que lo vieron crecer, en busca de mejores condiciones en cualquier otro país que pueda recibirles.

7 de octubre de 2011

DOMINGO 7: AHORA ¡SÍ VA!

Por Josué Domingo Fernández Alvarado

Es difícil encontrar registro confiable sobre el momento en que la expresión “¡Sí va!” se hizo cotidiana en Venezuela. De pronto, desde las clases sociales más numerosas comenzó a escucharse en el saludo de motorizados, entre obreros,  en colegios populares, y también, aunque menos, en ambientes más pequeños de clase media y profesional. En 2007 hubo un intento de “apropiación” del “Sí va” para la campaña a favor de la reforma constitucional impulsada por el gobierno, pero no pasó de ser el título de un blog oficialista, abandonado después de la derrota  electoral.
Sin embargo el “¡Sí va!” popular y original, como dicho afirmativo, ahora sí estaría encerrando  renovados valores como los que siempre habrían caracterizado a la mayoría de los venezolanos, y sobre los cuales, quizás, se podría reconstruir el país tarde o temprano, impulsados todos por esa disposición a llegar a acuerdos, a sumar apoyos a las causas que se asomen como justas, aunque haya tropiezos salvables con los que van en contracorriente.
Resultaría indispensable superar al gobierno y a sus colaboracionistas en su “fortaleza” de partir el país en mitades, la de buenos que viviría sumisa y postrada ante sus designios, y la de los malos que sólo exigen diálogos, libertad de presos, cese de inhabilitaciones políticas, disminución palpable de índices de inseguridad, atención hospitalaria continuada, una economía que garantice predecibles costos de la vida sin  alta inflación, alimentación al alcance, viviendas con pocos riesgos de derrumbes,  servicios de agua y luz para Caracas y el interior por igual, respeto a las universidades autónomas, a la educación y la libre expresión, y un “parao” sin más cuentos al endeudamiento así como a los regalos petroleros en dólares y especie a otros países, acabando igualmente con la corrupción, y castigando a los muy conocidos corruptos.
La enfermedad del Presidente y las luchas internas que ha suscitado en su propio partido, mantienen intacto su afán por imponer  un país partido en dos toletes, coincidiendo cualquiera de los que se cree su fiel sucesor en la oferta de desconocer  las organizaciones políticas democráticas ya existentes como punto de partida, para sabotear la unificación y consolidación que vuelva sustentable al país.
Ellos desearían gobernar en el caos al igual que algunas células de  rezagados de la oposición radical  que  se agitan de manera espasmódica, porque igualmente preferirían que los partidos  no tomen iniciativas ni se dejen ver, para presumir entonces, como los primeros, de la  representación de  liderazgos emergentes, ó de libérrimos de conciencia. Sin embargo, ese empeño de unos y otros apenas es reflejado por contados seguidores bastante dispersos,  sin mandos comprobados,  y apenas visibles en llamadas telefónicas ó mensajitos de texto a algunos programas de radio y televisión, incluidos los de VTV, radioemisoras y periódicos del gobierno, convirtiéndose en conjunto en los propios saboteadores de las oportunidades reales e inmediatas de las salidas democráticas.
La tarjeta única de la oposición puso fin a las excusas para sumar a regañadientes forzados apoyos a los partidos. Quienes deseen prolongar la conocida patraña del socialismo del siglo XXI en Venezuela, lo podrán hacer sobradamente con todas las opciones que seguramente abarrotaran al tarjetón electrónico en apoyo al régimen. Quienes confíen en un mejor país, ajeno a cualquier color obligatorio, también tendrán su tarjeta única para así manifestarlo. Quienes apoyen a algún partido en la oposición, del mismo modo serán capaces de añadir sus adhesiones para revivir o enterrar el sistema de agrupaciones políticas que garantizaría los relevos en  los sistemas acreditados. El poder de militancias partidistas conocidas, permitiría cuantificar además el número de venezolanos dispuestos, en serio, a la defensa de la democracia, cada vez que se halle en peligro de extinción, tal cual han renacido esta vez con el logro de su tarjeta única y todas sus opciones unitarias para un mismo candidato de oposición. ¡Sí va!