Capítulos

19 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: ¡QUE NO CUNDA EL PANICO!

 


Por Josué Domingo Fernández Alvarado
El fin de una década, en este caso la primera del siglo XXI, se presta para la síntesis de lo más notable del período, tratar de evaluar lo andado, e intentar comprender con claridad cuál sería la próxima etapa del camino. Sin precedentes, capítulo aparte de este período merece la manipulación del cadáver del libertador Simón Bolívar, previa apertura de su sarcófago, luego el de su hermana, envueltos los actos en extraordinarios rituales a la usanza de morgues ó tanatorios.
Del mismo tenor fúnebre ya habría sido calificada la danza perpetuada del gobierno con el anciano político cubano Fidel Castro, rescatado de su muerte como referencia latinoamericana por el oxígeno que le ha llegado en forma de petróleo venezolano. Le seguiría en esa jerarquía de oscuridades finales la caída en la generación y distribución de electricidad convertida en frecuentes apagones, y la podredumbre de toneladas de alimentos destinados a las clases más necesitadas e interceptadas como medio de enriquecimiento  de los que habrían firmado  acuerdos, pagado con dinero de la nación, y liquidado comisiones como mayor prioridad.
El cuadro de la danza con la especie dictatorial más antigua de este continente – “cadáver insepulto” quizás lo llamaría Rómulo Betancourt si él estuviera vivo –, tendría con la falta de luz y la podredumbre el escenario perfecto de relatos llaneros como “El Carretón”, “La Llorona”, “El Enjustanao”, “La Procesión”, “Las Ánimas”, “El Tirano Aguirre”, “Asmodeo”, “La Bola de Fuego”, “El Ahorcao”, “El Canillón”, “El Silbón”, “El Niñito Llorón”, y de cualquier otro cuento de espantos que la extensa explanada facilitaría, cuando la tiniebla invadiera de miedo los campos.
Una situación que sería de esa naturaleza e inspirada en relatos de las tierras de donde proviene nuestro primer mandatario, fue descrita por Juvenal Hernández en un relato suyo que tituló “La noche de: El Canillón”, en el que el personaje principal tras afirmar “– Por aquí me voy, ni me quedo, ni me devuelvo – se dijo – salga sapo o salga rana, así será –  continuó aseverándose muy íntimamente”; el narrador luego puntualiza que ese personaje “Sentía miedo. Nunca le había ocurrido. Pero, siempre, hay una primera vez. Pensó en un amigo que, una vez, hablando con él, le dijo que en casos como éste, que él estaba viviendo, cuando se tenía miedo de permanecer solo, nada mejor que ponerse a hablar consigo mismo, o cantar una canción en voz alta, o silbar una melodía, o hacer ruido con algo que se llevase a mano”.
En los días finales de esta década, particularmente después del 26 de Septiembre pasado, con los logros de las tendencias políticas que están por fuera del llamado “proyecto” o “revolución” al obtener mayor cantidad de votos que el gobierno, como nunca antes, el  discurso oficial se habría llenado de acciones y expresiones altisonantes, desmedidas, en las que algunos creen presentir temores que, a falta de herramientas racionales para disiparlos, sólo van dejando el recurso del ensayo de malaconsejadas y ruidosas propuestas.
Domingo 7 regresará el 23 de Enero de 2011, si Dios quiere. Mientras tanto que no cunda el pánico y que sobre la sensatez para reemprender entre todos el camino democrático sin sospechosos añadidos de directo, participativo, comunal, o de cualquier otro con inspiración  en el continuado asalto cubano a la soberanía de su pueblo, y que deberá expresarse nuevamente aquí en el 2012. Felicidades por navidad y más allá también.
 

12 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: LO IMPORTANTE PUEDE ESPERAR

 

Por Josué Domingo Fernández A.

La determinación oficial de aplazar lo importante, en Venezuela cuenta con una larga lista cuyo antecedente más grave se ubicaría en los trágicos saldos del deslave de Vargas de 1999. Entonces, el foco estuvo puesto en la aprobación de una Constitución Nacional a través de referendo, el 15 de diciembre de 1999. Las víctimas de aquella fecha debieron esperar por el cese de la euforia triunfalista en medios gubernamentales para comenzar a recibir algún auxilio en respuesta tardía a su clamor desde hacía muchas semanas atrás, cuando ya era patente el recrudecimiento del efecto de las lluvias.

La imagen más clara de esa forma de establecer prioridades de gobierno, donde lo importante siempre puede esperar, se encontraría en los conspiradores cuya misión es colocarse del otro lado de la puerta, e impedir a contrafuerza la posibilidad de los que vienen deseosos de superación real. Se oponen a la gente que ansía completar una carrera profesional en el menor tiempo posible, incorporarse al mercado de trabajo, recibir la cosecha de sus esfuerzos académicos, y así continuar con un proyecto de familia propia,  de ser útil a su núcleo original, a  la comunidad de la que forma parte, y al propio  país con el que siente una deuda de afectos desde la infancia.

Continuando con el ejemplo anterior, resulta difícil imaginar que los fines detallados no sean compartidos por las mayorías juveniles, adultas, y por las autoridades públicas, hasta que esos  planes reconocidos como encomiables universalmente, por otra parte reciben los torpedos del premeditado sabotaje de los grupos que actúan impunemente, modelando viejos roles de burda insensatez.  El eternizado proyecto sería la paralización de universidades autónomas, el sometimiento a la  corriente ideológica que circunstancialmente es gobierno ahora y, a punta de pedradas, encapuchados, y disturbios contra la paz ciudadana  revivir tácitamente la expresión de “Muera la Inteligencia” escuchada en España bajo el régimen de la dictadura franquista.

Regresando a la tragedia de Vargas de 1999, para la fecha en que se cumplieron los primeros cinco años, luego los diez, abundaron los informes sobre la deficitaria gestión oficial en establecer correctivos topográficos y de infraestructura para impedir la repetición de daños por las mismas causas. Todavía peor, se denunciaba que aún no se solventaba la precaria situación de muchos damnificados que seguían aguardando por soluciones definitivas a sus penurias.

En este Diciembre de 2010, el aplazamiento de lo importante se puso de manifiesto desde mediados de Noviembre, cuando se remacharon los clamores de ayuda. Otra vez, las precipitaciones aumentaron sensibilidad de terrenos, causando deslizamientos, y afectaciones de estructuras viales y viviendas. La improvisación y la provisionalidad resumirían los recursos oficiales preferidos para atender este capítulo de esa desgracia anunciada cada año. Sin sabotaje contra lo establecido la tarea no quedaría completa y, ahora, se ha echado manos a instalaciones privadas con costo exclusivo para sus dueños, sin solución de futuro para esos activos cuya tenencia se desalienta a la par que se propinan pérdidas, mientras las correcciones oficiales importantes permanecerían en la lista de espera.

En las últimas semanas, el foco del poder ejecutivo se puso en la designación de un nuevo general en jefe por su revelación del matrimonio del estamento armado con el régimen bolivariano, por encima de consultas electorales en las que pudieran triunfar alternativas distintas a las suyas. Otras prioridades fueron el proyecto para la inhabilitación de 67 diputados de oposición electos a la Asamblea Nacional que se instala en Enero de 2011, la eliminación de las organizaciones no gubernamentales, la regulación del acceso a Internet como en las dictaduras más perceptibles, y en la intensificación de amenazas de cierre del canal de noticias Globovisión, o su asalto accionario, de forma sumaria cualquiera de ellas, sin procesos ni justificaciones judiciales libres de acusaciones de malicia por los expertos en la materia.

5 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: LA FUERZA DEL CARÁCTER


Publicado originalmente en:
enfoques365.net,
Opinión
Dom, 5 de Diciembre 2010
 
La gráfica es del 27 de Febrero de 2004 en la avenida Libertador de Caracas, y la acción completa pudo ser vista por televisión en aquella fecha. La persona que es lanzada al suelo es Elinor Montes, quien a pesar de la violencia se aferra a la bandera nacional que lleva en su mano, y al pañuelo blanco señal internacional de las misiones de paz y, en su caso, también le sirve de rudimentaria protección para la inhalación de gases lacrimógenos dispersos a su alrededor. Quienes la rodean cuentan con las máscaras militares para esos recios fines. “La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos”, según Arthur Schnitzler, médico y escritor de nacionalidad austríaca, admirado por su contemporáneo Sigmund Freud.

En la historia oficial quedó registrada la gesta marcial de 2004, en el testimonio del propio Presidente de la República, quien una semana después, en acto con representantes del Cuerpo Diplomático, dio su inapelable versión, se trató de: "una especie de Juana de Arco que ahora consiguió la oligarquía venezolana...Una dama provocando, escupiendo en el rostro a las muchachas de la Guardia Nacional".

Tan inapelable fue ese dictamen que, según reportes de esas fechas, el Comandante del Regional 5 de la Guardia Nacional en oficio del 24 de marzo recoge la versión presidencial y se refiere a "la ciudadana Elinor Montes, quien agredió y desarmó a un guardia nacional (femenina)". El 17 de junio Elinor Montes fue citada a declarar ante un Fiscal Militar Especial que la investigaba por la "presunta comisión de un hecho punible de carácter penal militar", en base a la denuncia interpuesta por la efectiva de la Guardia Nacional Glenda Nieto Ruiz de una supuesta agresión de que fue víctima el 27 de febrero de 2004 en la Avenida Libertador.

A aquel caso le han seguido otros de mayor gravedad, hasta llegar al extremo de hoy con la doctora María Lourdes Afiuni, quien está viviendo la inclemencia de la puesta en escena de distintos poderes públicos venezolanos mediante papeles blindados de un guión cuyas partes principales de nuevo se repiten, en esta ocasión por haber otorgado libertad condicional al ciudadano Eligio Cedeño, contrariando puntos de vista gubernamentales.

De acuerdo con el pronunciamiento del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, la detención de la jueza María Lourdes Afiuni, de la que se cumplirá un año el diez de diciembre, la semana entrante, sería “INCONSTITUCIONAL E ILEGAL, debido a que el Código Orgánico Procesal Penal establece que uno de los principios esenciales del debido proceso es el de la AFIRMACIÓN DE LA LIBERTAD”.

“La jueza Afiuni, se encuentra recluida en condiciones indignas… no se le ha garantizado el derecho a la defensa y al debido proceso establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela… La jueza es trasladada al tribunal penal esposada, y así, tiene que revisar su expediente. No tiene protección especial en el penal donde se encuentra recluida pese a que ha sido victima de varios hechos de agresión e intentos de asesinato…se ignora el informe psiquiátrico donde se determina que presenta muestras de fatiga, debilidad y agitación psicomotrìz, producto de las condiciones de reclusión en que se encuentra”.

En una información del periódico ABC.es, del pasado septiembre 23, se decía que “En tres ocasiones, el mandatario venezolano ha afirmado: “¿Cómo es posible que una juez se preste a esa vagabundería de liberar a Eligio Cedeño? Está bien presa y pido que se le aplique todo el peso de la ley. Hay que pasarla por las armas. Ella es una delincuente”. Quizás esa fue la información procesada por Trinidad Jiménez, la Ministra de Asuntos Exteriores de España, para concluir que en Venezuela no hay presos políticos. Pura fuerza de carácter.
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