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19 de septiembre de 2010

Árboles en el bosque


EL NACIONAL - Domingo 19 de Septiembre de 2010 Siete Días/6

Siete Días




SERGIO RAMÍREZ

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C ada vez que se cierra un periódico siento como si alguien talara un árbol frente a mi ventana, y que así mi paisaje personal se va quedando desolado. Alguien que no recuerdo, para mi malestar y tormento, se ha atrevido a anunciar el año exacto en que los periódicos impresos dejarán de publicarse, predicciones que yo quisiera que dependieran de las ciencias ocultas, a las que no respeto, y no de cálculos basados en proyecciones estadísticas de la disminución constante de los lectores de diarios.

Este es un asunto personal, porque los diarios forman parte de mi propia esencia ciudadana y de mi esencia cultural. Están talando un bosque que es mío, y dejando cada vez más huecos por los que se cuela la luz cruda que anuncia el páramo donde ni siquiera vuelve nunca a llover. Trato de tener valor y decirme a mí mismo que no soy anticuado, que si es cierto que me quedaré sin diarios los artilugios de lectura electrónica me servirán lo mismo, que se trata de invenciones amables que tienen la ventaja de no manchar los dedos de tinta. Pero si no dejan la tinta en los dedos, tampoco cruje el papel al pasar las hojas, ni tampoco tienen ese aroma de la propia tinta fresca. Ése es precisamente el problema.

Ahora le ha tocado el turno de caer bajo el hacha al Jornal do Brasil, que fue fundado hace 120 años y dejó de publicarse el 31 de agosto de este año. Las razones de su cierre son las mismas, o parecidas, que han hecho sucumbir a otros periódicos alrededor del mundo, números en rojo en su contabilidad, pérdidas cada vez más crecientes, falta de anunciantes, baja dramática en la circulación. Es decir, la quiebra, o la amenaza de quiebra. Ahora, como ha sucedido también en otros casos, el Jornal pasa a publicarse nada más en edición digital, y en el obituario con que es despedido de sus viejos lectores se ensaya la excusa piadosa de que el equilibrio ecológico del planeta sale ganando, porque ya no habrá que cortar tantos árboles para convertirlos en papel; desde luego que la edición electrónica no gasta papel. Ni tinta.

El diario The Post-Intelligencer de Seattle tenía casi 150 años cuando cayó y dejó en la orfandad su último reducto de 120.000 lectores, y en la calle a 120 periodistas que no caben en la planilla de la edición electrónica. The Christian Science Monitor, fundado a comienzos del siglo XX, dejó de publicar en 2009 sus ediciones diarias para reducirse a una sola de fin de semana, y entró también a formar parte de la familia de los periódicos electrónicos, cada vez más numerosa. Porque la lista no acaba allí, y cada vez se presentan más candidatos a ser derribados.

Los grandes nombres de la prensa tradicional tanto en Estados Unidos como en Europa se encuentran, casi sin excepción, bajo amenaza de quiebra, y ya tienen un pie bien asentado en el terreno electrónico, que por el momento parece ser más firme. Le Monde, por ejemplo, una de las insignias del periodismo mundial, pierde dinero todos los días en su edición de papel, pero no le va mal en su edición electrónica, hacia donde lectores y anunciantes están emigrando. Y lo mismo pasa con otro de los monstruos clásicos, The New York Times, que se vio obligado a ofrecer en prenda su propio edificio en Manhattan como garantía de un préstamo de urgente necesidad para salvarse de la bancarrota, y en cuyo favor ha acudido el magnate mexicano Carlos Slim.

¿Es que llega a su fin de verdad la era de los dinosaurios de papel? En las sociedades desarrolladas, donde el número de líneas de Internet crece cada día y las noticias son transmitidas a través de los teléfonos celulares, el acceso a la lectura electrónica se ha vuelto casi universal. Allí el hábito, o el placer, de leer periódicos impresos se va reduciendo al mundo de los adultos. En la cultura de los jóvenes, leer el diario por la mañana es una costumbre que deja de existir, y cuando los adolescentes de hoy sean adultos, las noticias impresas no formarán parte de sus recuerdos, ya no digamos de su universo cultural. Si para ellos la idea de que alguna vez existió la televisión en blanco y negro parece una broma, la idea de los periódicos que se vocean en la calle, o que se compran en los kioscos, o se reparten a domicilio, podría llegar a parecer otra broma a los adolescentes del futuro.

En América Latina, el proceso parece ser en general diferente, si exceptuamos casos como el de Brasil. Con un acceso mucho menor de la población a las conexiones electrónicas, y con los celulares limitados en su mayoría a su función básica de servir como teléfonos y no para leer en línea, los diarios no parecen tan amenazados de inmediato en su existencia, al menos por razones de pérdida acelerada de lectores y anunciantes.

Las amenazas pendientes sobre los diarios, más que tecnológicas, vienen a ser de naturaleza política, y provienen del poder autoritario que no admite la crítica ni acepta que la libertad de expresión es un valor fundamental de la sociedad, sin el que ninguna convivencia ni ningún sentido de democracia es posible. Y como el poder autoritario de corte populista está hoy en auge, se multiplican las leyes que buscan reprimir la libertad de expresión como en Bolivia, Venezuela o Ecuador, o que tratan de monopolizar el control de la fabricación o comercio del papel, como en Argentina, o se fraguan falsos conflictos sindicales dentro de los periódicos, como en Nicaragua; o, en fin, se persigue y se reprime a los dueños de los medios y a los periodistas.

Si la amenaza de la sustitución de la lectura en el papel por la lectura electrónica depende del avance de la tecnología, y por tanto de la modernidad, esta otra, la que trata de colocar los periódicos bajo la mordaza o de cerrarlos, es una amenaza arcaica. No es nada nuevo, pero precisamente por eso es temible.

Es otro tipo de hacha, esta vez siniestra, la que busca derribar los árboles.



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18 de septiembre de 2010

Domingo 7: FABULA PARA INOCENTES MAYORES DE 18




En una de Esopo, a quien se reconoce que en sus fábulas "humaniza" conversaciones de animales para recoger vicios y virtudes de hombres y mujeres, se deduce que, al esperar por gatos y verlos aparecer como gatos todo va tan bien, como cuando se aguardan leones y ellos llegan. El problema es la falta de previsiones porque se crea que los leones se pueden comportar como gatos y viceversa, y el león traicionara cuando viene en vez del gato.

En “el león, el asno y la zorra”, los tres animales salen a cazar para compartir la presa, pero el segundo también resulta devorado por el primero, al fallarle sus cálculos con el denominado “Rey de la Selva” y comprobar tarde la naturaleza tiránica de este, y por ende su única ideología, sobre los demás integrantes de su reino. En la fábula, la zorra, más astuta, aprendió rápido la primera lección y salvó su pellejo a cambio de sumisión.

Sin embargo, porque la realidad siempre superaría a la ficción, se advierte que podrían darse lugares que viven una constante amenaza de especies aparentemente domésticas, pero que transmutarían con frecuencia a salvajes. Producirían temores a los más débiles, admiración a los que carecen de valor para forzar sumisiones y abusos a los demás, y conformismo entre quienes aceptarían la calamidad como lo correspondiente a su destino desdichado. Por allí también rondarían los que creerían tener el secreto para seducir al gato y domesticar al león, aunque no lleguen a sumar conquista alguna en ese quimérico empeño, como el burro de la fábula.

Esa gente quisiera despertar de la pesadilla de mutantes, y aún en sueños estarían buscando la puerta que hay que cerrar e impedir la entrada de anómalos con mañas para pasar inesperadamente de simple gato a altanero león. 

Como la opción cívica que suma más voluntades, ahora están esperanzados con unas votaciones que exterminarían a los mutantes, los cuales llegaron al pueblo, por igual camino, hace algún tiempo. Sin ventajismos, no cabría duda alguna de que, como ayer, y quizás siempre, el voto sería el arma más potente para recuperar la paz que habrían perdido y las libertades plenas que ahora anhelarían los ciudadanos, y hasta obraría el milagro de enmendar equivocaciones por los arrepentimientos de muchos. 

Tal se anotó arriba, cuando se esperan gatos y aparecen gatos todo va tan bien como cuando se aguardan leones y ellos llegan… Grave es, que el león se aparezca en vez del gato, y sorprenda a su presa. Lamentablemente suicida que, por defecto individual o colectivo, fueran las presas las que pretendan engatusar al león, al ofrecérseles desprevenidas como el asno de la fabula, que perdió la vida por creer en un pacto racionalmente imposible.

Quedaría como moraleja de la historia -para explicar a los inocentes mayores de 18 años-, la necesidad de identificar al amigo y a quien no lo es, así como la dificultad de cambiar la actitud básica de los individuos, y la fútil expectativa por transformaciones mágicas, cuando ya son bien conocidos los antecedentes. 



https://twitter.com/jodofeal

4 de septiembre de 2010

DOMINGO 7: BOLIVARIANISMO 3 D DOMINGO 7 / Sin ley ni esperanzas



Por Josué Domingo Fernández A.
fernandez.josue@gmail.com
http://www.enfoques365.net/C2S426-josue-fernandez.html



Finalmente, a falta de definiciones locales contundentes, llegó el precepto del influyente Fidel Castro sobre la exactitud de significados de Socialismo y Comunismo. A mediados de agosto pasado, habría quedado más clara la machacada declaración oficial venezolana del avance de la gestión gubernamental actual hacia el Socialismo del Siglo XXI, que equivaldría entonces al Comunismo, pero de una nueva data, aunque el modelo cubano ya no le sirva ni a ellos mismos, según se supo a mediados de la semana que termina, en declaraciones atribuidas al mismo gran jefe en situación de retiro.

No obstante, como tal analogía se venía negando y ocultando desde las fuentes oficiales para agradar a los cándidos, ahora se podría enmendar argumentando que, en realidad, lo que siempre estuvo planteado fue el “Bolivarianismo 3D”, o de tercera dimensión, al alimón con la repotenciada tecnología que irrumpe en cines, televisores, y gráficas, en todo el mundo, como gran avance innovador, superando así la etiqueta del siglo XXI que ya perdió su primera década, con poca gloria además.

Al “Bolivarianismo” de la primera dimensión le correspondería además la época de la epopeya original del emancipador de cinco naciones suramericanas hasta su muerte y sepultura en Santa Marta, Colombia; la segunda dimensión abarcaría la del fervor despertado por el traslado de sus restos a Caracas en 1842, y al Panteón Nacional el 28 de Noviembre de 1876, cuando se sellaron en un sarcófago de madera con revestimientos de plata y oro, realizado en estilo neogótico por el artista francés Emile Jacquin.

La tercera dimensión, la de ahora, que ha tenido momento culminante con una pasmosa apertura de su viejo sarcófago, y el de sus hermanas, para comprobar filiaciones, genes, y hasta causas de la muerte, lo cual no era tema de ninguna discusión sensata, y, ya fue dicho por otros, como sacado del guión de la serie estadounidense “Cold Case”.

Sin embargo, el argumento ya dicho de “Bolivarianismo 3D acrecentaría el riesgo de que, a finales de este siglo XXI, algunas generaciones de venezolanos teman acordarse de lo que representó en la práctica esa referencia que se gastaría en vano para rebautizar despachos oficiales de cualquier materia y rango, indiscriminadas avanzadas populistas, como aditamento de la denominación del país, y también para apuntalar al partido oficialista original, porque así se derivaría de los dogmas más profundos que les sustentaban, sin contar las pandillas que se harían impunes tras el nombre de “Círculos Bolivarianos”.

Todo lo anterior, seriamente asentado, después de un trance vivido por un grupo de militares fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), especie de logia secreta la cual se inició con un juramento, por supuesto citado bolivariano, bajo la sombra del Samán de Güere, donde se cree que acampó el mismo libertador Simón Bolívar y sus tropas, en la región central. El estreno público de la logia fue grabado en el fallido golpe de estado militar contra la democracia venezolana el 4 de febrero de 1992, y el posterior apoyo a la siguiente asonada del 27 de noviembre. En el primer suceso la cifra oficial de muertos fue de 14 personas. La cifra extraoficial de 50 y más de 100 heridos. En el segundo hecho se dice que cayeron 141 civiles y 29 militares.

Por contraste, en tiempos paralelos, con sentido incomparable de adoración al también llamado “Padre de la Patria”, el autor del trabajo mostrado arriba, Pedro Antonio Ratia Flores, nacido en Calabozo, Guárico, conjeturalmente en 1922, ya hacía invocaciones de esa protección paternal y nutría su creencia de “A mí me protege Bolívar, y nadie por eso me hace daño”, como sale en el calendario 2004 de PDVSA, en escrito de Enrique Hernández-D’Jesús.

enfoques365.net


Opinión

Dom, 12 de Septiembre 2010, 07:25:05

DOMINGO 7 / Sin ley ni esperanzas

Hasta ahora, el mayor énfasis puesto en los postes de luz de cualquier calle -lo que más se ve-, es en la presentación de candidatos por nombres, por fotos, por procedencia, y por cierto, en referencia a películas de vaqueros como la titulada arriba./ JOSUÉ DOMINGO FERNÁNDEZ A.



Por Josué Domingo Fernández A.

La ocasión de las votaciones para sortear miembros de la Asamblea Nacional del período 2011-2016, ha sido tibia en conjunto para fraguar compromisos sólidos contra lo que más afecta a los venezolanos como es la dificultad de despertar a diario sin intranquilidades, en fraternidad con los otros, en primer lugar; y donde el derrotero de futuro se pudiera al menos divisar en el progreso de las generaciones que nos abrazan hacia arriba y abajo. Sería mucho pedir, con la protección imperativa de la justicia, con accesos dignos a la educación, la alimentación, salud y vivienda, sin demagógicas “cédulas del buen vivir” devenidas en apurado anuncio electorero oficial.

Hasta ahora, el mayor énfasis puesto en los postes de luz de cualquier calle -lo que más se ve-, es en la presentación de candidatos por nombres, por fotos, por procedencia, y por cierto, en referencia a películas de vaqueros como la titulada arriba, se recuerda que en sus escenas se colocaban carteles con la cara de alguien porque la ley los buscaba por sus fechorías, y pocos gustaban de esa mala propaganda. Pero más que actores de afiches, aquí urgen servidores públicos capaces de revertir ese título cinematográfico destacado en la gráfica.

Las reediciones temáticas del llamado a votar se aprecian con mayor profusión en las fotos del Presidente de la República, quien así se estaría lanzando tácitamente como candidato a la Asamblea Nacional, de forma ilegal; otras, para reconocer a los que ahora sí son de la izquierda veraz pero expulsada del PSUV que desvió el rumbo; de los militares buenos y que añorarían a Pérez Jiménez sin llegar a decirlo; y los de la “MUD”, que son blanco de ataques de los ya mencionados, y de los propios que no están en sus planchas por lista ni como candidatos individuales, porque no tenían con qué o por escasez de primarias. Varios independientes van por su cuenta.

Con innegable descontento por la prioridad dada a la lucha de cuotas, por encima de la consecución de metas comunes, que en cierto modo conecta sin distingos a protagonistas del drama político –viejos y nuevos-, pero como colaboracionistas en algún grado contra el mayor interés de la población ya expresado en el primer párrafo; aún así, el domingo 26 de septiembre acompañaremos a votar a quienes desean reafirmar la vía democrática y apuntalar la pluralidad representativa de las distintas tendencias inscritas en la contienda, con la convicción de que los venezolanos no seremos menos para retomar un puesto relevante entre las grandes naciones de progreso.

Es la ocasión de votar contra todo autoritarismo, para defendernos de atajos amanecidos, de donde vengan, porque, incluso en el imperio aborrecido oficialmente, también paraíso de “pitiyanquis”, que en su época sirvió de escenario a las ya aludidas películas de vaqueros, con esfuerzo sostenido impusieron la ley y siguen esparciendo esperanzas entre los suyos y ajenos, en contraste con la supresión de libertades de quienes se dicen sus adversarios en edenes comunistas reales o aspiracionales.

VEA OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR:

http://www.enfoques365.net/C2S426-josue-fernandez.html



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