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19 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: ¡QUE NO CUNDA EL PANICO!

 


Por Josué Domingo Fernández Alvarado
El fin de una década, en este caso la primera del siglo XXI, se presta para la síntesis de lo más notable del período, tratar de evaluar lo andado, e intentar comprender con claridad cuál sería la próxima etapa del camino. Sin precedentes, capítulo aparte de este período merece la manipulación del cadáver del libertador Simón Bolívar, previa apertura de su sarcófago, luego el de su hermana, envueltos los actos en extraordinarios rituales a la usanza de morgues ó tanatorios.
Del mismo tenor fúnebre ya habría sido calificada la danza perpetuada del gobierno con el anciano político cubano Fidel Castro, rescatado de su muerte como referencia latinoamericana por el oxígeno que le ha llegado en forma de petróleo venezolano. Le seguiría en esa jerarquía de oscuridades finales la caída en la generación y distribución de electricidad convertida en frecuentes apagones, y la podredumbre de toneladas de alimentos destinados a las clases más necesitadas e interceptadas como medio de enriquecimiento  de los que habrían firmado  acuerdos, pagado con dinero de la nación, y liquidado comisiones como mayor prioridad.
El cuadro de la danza con la especie dictatorial más antigua de este continente – “cadáver insepulto” quizás lo llamaría Rómulo Betancourt si él estuviera vivo –, tendría con la falta de luz y la podredumbre el escenario perfecto de relatos llaneros como “El Carretón”, “La Llorona”, “El Enjustanao”, “La Procesión”, “Las Ánimas”, “El Tirano Aguirre”, “Asmodeo”, “La Bola de Fuego”, “El Ahorcao”, “El Canillón”, “El Silbón”, “El Niñito Llorón”, y de cualquier otro cuento de espantos que la extensa explanada facilitaría, cuando la tiniebla invadiera de miedo los campos.
Una situación que sería de esa naturaleza e inspirada en relatos de las tierras de donde proviene nuestro primer mandatario, fue descrita por Juvenal Hernández en un relato suyo que tituló “La noche de: El Canillón”, en el que el personaje principal tras afirmar “– Por aquí me voy, ni me quedo, ni me devuelvo – se dijo – salga sapo o salga rana, así será –  continuó aseverándose muy íntimamente”; el narrador luego puntualiza que ese personaje “Sentía miedo. Nunca le había ocurrido. Pero, siempre, hay una primera vez. Pensó en un amigo que, una vez, hablando con él, le dijo que en casos como éste, que él estaba viviendo, cuando se tenía miedo de permanecer solo, nada mejor que ponerse a hablar consigo mismo, o cantar una canción en voz alta, o silbar una melodía, o hacer ruido con algo que se llevase a mano”.
En los días finales de esta década, particularmente después del 26 de Septiembre pasado, con los logros de las tendencias políticas que están por fuera del llamado “proyecto” o “revolución” al obtener mayor cantidad de votos que el gobierno, como nunca antes, el  discurso oficial se habría llenado de acciones y expresiones altisonantes, desmedidas, en las que algunos creen presentir temores que, a falta de herramientas racionales para disiparlos, sólo van dejando el recurso del ensayo de malaconsejadas y ruidosas propuestas.
Domingo 7 regresará el 23 de Enero de 2011, si Dios quiere. Mientras tanto que no cunda el pánico y que sobre la sensatez para reemprender entre todos el camino democrático sin sospechosos añadidos de directo, participativo, comunal, o de cualquier otro con inspiración  en el continuado asalto cubano a la soberanía de su pueblo, y que deberá expresarse nuevamente aquí en el 2012. Felicidades por navidad y más allá también.
 

12 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: LO IMPORTANTE PUEDE ESPERAR

 

Por Josué Domingo Fernández A.

La determinación oficial de aplazar lo importante, en Venezuela cuenta con una larga lista cuyo antecedente más grave se ubicaría en los trágicos saldos del deslave de Vargas de 1999. Entonces, el foco estuvo puesto en la aprobación de una Constitución Nacional a través de referendo, el 15 de diciembre de 1999. Las víctimas de aquella fecha debieron esperar por el cese de la euforia triunfalista en medios gubernamentales para comenzar a recibir algún auxilio en respuesta tardía a su clamor desde hacía muchas semanas atrás, cuando ya era patente el recrudecimiento del efecto de las lluvias.

La imagen más clara de esa forma de establecer prioridades de gobierno, donde lo importante siempre puede esperar, se encontraría en los conspiradores cuya misión es colocarse del otro lado de la puerta, e impedir a contrafuerza la posibilidad de los que vienen deseosos de superación real. Se oponen a la gente que ansía completar una carrera profesional en el menor tiempo posible, incorporarse al mercado de trabajo, recibir la cosecha de sus esfuerzos académicos, y así continuar con un proyecto de familia propia,  de ser útil a su núcleo original, a  la comunidad de la que forma parte, y al propio  país con el que siente una deuda de afectos desde la infancia.

Continuando con el ejemplo anterior, resulta difícil imaginar que los fines detallados no sean compartidos por las mayorías juveniles, adultas, y por las autoridades públicas, hasta que esos  planes reconocidos como encomiables universalmente, por otra parte reciben los torpedos del premeditado sabotaje de los grupos que actúan impunemente, modelando viejos roles de burda insensatez.  El eternizado proyecto sería la paralización de universidades autónomas, el sometimiento a la  corriente ideológica que circunstancialmente es gobierno ahora y, a punta de pedradas, encapuchados, y disturbios contra la paz ciudadana  revivir tácitamente la expresión de “Muera la Inteligencia” escuchada en España bajo el régimen de la dictadura franquista.

Regresando a la tragedia de Vargas de 1999, para la fecha en que se cumplieron los primeros cinco años, luego los diez, abundaron los informes sobre la deficitaria gestión oficial en establecer correctivos topográficos y de infraestructura para impedir la repetición de daños por las mismas causas. Todavía peor, se denunciaba que aún no se solventaba la precaria situación de muchos damnificados que seguían aguardando por soluciones definitivas a sus penurias.

En este Diciembre de 2010, el aplazamiento de lo importante se puso de manifiesto desde mediados de Noviembre, cuando se remacharon los clamores de ayuda. Otra vez, las precipitaciones aumentaron sensibilidad de terrenos, causando deslizamientos, y afectaciones de estructuras viales y viviendas. La improvisación y la provisionalidad resumirían los recursos oficiales preferidos para atender este capítulo de esa desgracia anunciada cada año. Sin sabotaje contra lo establecido la tarea no quedaría completa y, ahora, se ha echado manos a instalaciones privadas con costo exclusivo para sus dueños, sin solución de futuro para esos activos cuya tenencia se desalienta a la par que se propinan pérdidas, mientras las correcciones oficiales importantes permanecerían en la lista de espera.

En las últimas semanas, el foco del poder ejecutivo se puso en la designación de un nuevo general en jefe por su revelación del matrimonio del estamento armado con el régimen bolivariano, por encima de consultas electorales en las que pudieran triunfar alternativas distintas a las suyas. Otras prioridades fueron el proyecto para la inhabilitación de 67 diputados de oposición electos a la Asamblea Nacional que se instala en Enero de 2011, la eliminación de las organizaciones no gubernamentales, la regulación del acceso a Internet como en las dictaduras más perceptibles, y en la intensificación de amenazas de cierre del canal de noticias Globovisión, o su asalto accionario, de forma sumaria cualquiera de ellas, sin procesos ni justificaciones judiciales libres de acusaciones de malicia por los expertos en la materia.

5 de diciembre de 2010

DOMINGO 7: LA FUERZA DEL CARÁCTER


Publicado originalmente en:
enfoques365.net,
Opinión
Dom, 5 de Diciembre 2010
 
La gráfica es del 27 de Febrero de 2004 en la avenida Libertador de Caracas, y la acción completa pudo ser vista por televisión en aquella fecha. La persona que es lanzada al suelo es Elinor Montes, quien a pesar de la violencia se aferra a la bandera nacional que lleva en su mano, y al pañuelo blanco señal internacional de las misiones de paz y, en su caso, también le sirve de rudimentaria protección para la inhalación de gases lacrimógenos dispersos a su alrededor. Quienes la rodean cuentan con las máscaras militares para esos recios fines. “La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos”, según Arthur Schnitzler, médico y escritor de nacionalidad austríaca, admirado por su contemporáneo Sigmund Freud.

En la historia oficial quedó registrada la gesta marcial de 2004, en el testimonio del propio Presidente de la República, quien una semana después, en acto con representantes del Cuerpo Diplomático, dio su inapelable versión, se trató de: "una especie de Juana de Arco que ahora consiguió la oligarquía venezolana...Una dama provocando, escupiendo en el rostro a las muchachas de la Guardia Nacional".

Tan inapelable fue ese dictamen que, según reportes de esas fechas, el Comandante del Regional 5 de la Guardia Nacional en oficio del 24 de marzo recoge la versión presidencial y se refiere a "la ciudadana Elinor Montes, quien agredió y desarmó a un guardia nacional (femenina)". El 17 de junio Elinor Montes fue citada a declarar ante un Fiscal Militar Especial que la investigaba por la "presunta comisión de un hecho punible de carácter penal militar", en base a la denuncia interpuesta por la efectiva de la Guardia Nacional Glenda Nieto Ruiz de una supuesta agresión de que fue víctima el 27 de febrero de 2004 en la Avenida Libertador.

A aquel caso le han seguido otros de mayor gravedad, hasta llegar al extremo de hoy con la doctora María Lourdes Afiuni, quien está viviendo la inclemencia de la puesta en escena de distintos poderes públicos venezolanos mediante papeles blindados de un guión cuyas partes principales de nuevo se repiten, en esta ocasión por haber otorgado libertad condicional al ciudadano Eligio Cedeño, contrariando puntos de vista gubernamentales.

De acuerdo con el pronunciamiento del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, la detención de la jueza María Lourdes Afiuni, de la que se cumplirá un año el diez de diciembre, la semana entrante, sería “INCONSTITUCIONAL E ILEGAL, debido a que el Código Orgánico Procesal Penal establece que uno de los principios esenciales del debido proceso es el de la AFIRMACIÓN DE LA LIBERTAD”.

“La jueza Afiuni, se encuentra recluida en condiciones indignas… no se le ha garantizado el derecho a la defensa y al debido proceso establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela… La jueza es trasladada al tribunal penal esposada, y así, tiene que revisar su expediente. No tiene protección especial en el penal donde se encuentra recluida pese a que ha sido victima de varios hechos de agresión e intentos de asesinato…se ignora el informe psiquiátrico donde se determina que presenta muestras de fatiga, debilidad y agitación psicomotrìz, producto de las condiciones de reclusión en que se encuentra”.

En una información del periódico ABC.es, del pasado septiembre 23, se decía que “En tres ocasiones, el mandatario venezolano ha afirmado: “¿Cómo es posible que una juez se preste a esa vagabundería de liberar a Eligio Cedeño? Está bien presa y pido que se le aplique todo el peso de la ley. Hay que pasarla por las armas. Ella es una delincuente”. Quizás esa fue la información procesada por Trinidad Jiménez, la Ministra de Asuntos Exteriores de España, para concluir que en Venezuela no hay presos políticos. Pura fuerza de carácter.
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28 de noviembre de 2010

DOMINGO 7: EL IRRESPETO RECURRENTE


Desde hace más de diez años en nuestro país, los buenos modales y costumbres estarían cayendo en mayor desuso, y esa sana tradición habría quedado ahora cubierta de tan gruesa capa de polvo como la de los tratados de urbanidad antiguos, que ya casi nadie lee, y menos practica, en las instituciones públicas encargadas de modelarla como ejemplo de moral ciudadana.

Algunos titulares que han dejado constancia del desvío oficial venezolano se indican en “Malestar en España por irrespetos en alocución en la Cumbre”, “RCN defendió a periodista irrespetada”, “Generales retirados atribuyen al desespero el irrespeto”, “CNP rechaza irrespetos”, “Colombianos unidos contra el irrespeto y la falsedad”, “Irrespeto a Bolívar”, y otros cientos de igual tenor, de mayor o menor importancia, pero con el elemento común del menosprecio a propios y extraños que clamen por el respeto a la Constitución Nacional, los derechos humanos, o se abstengan de loar al gobierno de la Venezuela actual,

El deterioro se ha hecho recurrente y demasiado visible como para considerarlo simple casualidad. Ante tal riesgo sobre esa significativa fracción de nuestro acervo del pasado, resulta urgente la aplicación de medidas por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, como la pronta incorporación a sus proyectos de los museos de “La decencia venezolana que sometió a la barbarie criolla”.

A los venezolanos más jóvenes, así como a las generaciones por venir, les hace falta contrastar la decadencia actual del trato oficial con otras formas superiores que están siendo desechadas arbitrariamente, y sustituidas por algo peor. Ellos tienen el derecho de aprender de nuevo sobre las extraordinarias cualidades que modelaron al venezolano común durante muchos años del siglo XX, con la popularización de la enseñanza lejos del adoctrinamiento político, y orientada por los valores contemporáneos de la humanidad.

Venezuela nunca fue un territorio convertido en patio de bolas hasta sus límites, donde el calor de un boche clavado o de un arrime que terminara casado con el mingo, según la intemperancia del jugador, solieran dar pie a palabrotas que, por lo general, carecían de trascendencia porque se trataba de una mayoría de hombres quienes participaban de ese juego, generalmente aliñado con bebidas alcohólicas que facilitaban los excesos verbales además.

Por mucho tiempo, entre nosotros, cada cosa estuvo en su lugar: los patios de bolas, en los sitios para practicar la especialidad; la escuela dedicada a la enseñanza; las instituciones de gobierno encargadas de ofrecer soluciones a la población mediante una sana administración de impuestos y demás bienes públicos, y los otros poderes eran garantes del fiel cumplimiento de la Constitución Nacional y del marco legal complementario.
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19 de septiembre de 2010

Árboles en el bosque


EL NACIONAL - Domingo 19 de Septiembre de 2010 Siete Días/6

Siete Días




SERGIO RAMÍREZ

WWW.SERGIORAMIREZ.COM



C ada vez que se cierra un periódico siento como si alguien talara un árbol frente a mi ventana, y que así mi paisaje personal se va quedando desolado. Alguien que no recuerdo, para mi malestar y tormento, se ha atrevido a anunciar el año exacto en que los periódicos impresos dejarán de publicarse, predicciones que yo quisiera que dependieran de las ciencias ocultas, a las que no respeto, y no de cálculos basados en proyecciones estadísticas de la disminución constante de los lectores de diarios.

Este es un asunto personal, porque los diarios forman parte de mi propia esencia ciudadana y de mi esencia cultural. Están talando un bosque que es mío, y dejando cada vez más huecos por los que se cuela la luz cruda que anuncia el páramo donde ni siquiera vuelve nunca a llover. Trato de tener valor y decirme a mí mismo que no soy anticuado, que si es cierto que me quedaré sin diarios los artilugios de lectura electrónica me servirán lo mismo, que se trata de invenciones amables que tienen la ventaja de no manchar los dedos de tinta. Pero si no dejan la tinta en los dedos, tampoco cruje el papel al pasar las hojas, ni tampoco tienen ese aroma de la propia tinta fresca. Ése es precisamente el problema.

Ahora le ha tocado el turno de caer bajo el hacha al Jornal do Brasil, que fue fundado hace 120 años y dejó de publicarse el 31 de agosto de este año. Las razones de su cierre son las mismas, o parecidas, que han hecho sucumbir a otros periódicos alrededor del mundo, números en rojo en su contabilidad, pérdidas cada vez más crecientes, falta de anunciantes, baja dramática en la circulación. Es decir, la quiebra, o la amenaza de quiebra. Ahora, como ha sucedido también en otros casos, el Jornal pasa a publicarse nada más en edición digital, y en el obituario con que es despedido de sus viejos lectores se ensaya la excusa piadosa de que el equilibrio ecológico del planeta sale ganando, porque ya no habrá que cortar tantos árboles para convertirlos en papel; desde luego que la edición electrónica no gasta papel. Ni tinta.

El diario The Post-Intelligencer de Seattle tenía casi 150 años cuando cayó y dejó en la orfandad su último reducto de 120.000 lectores, y en la calle a 120 periodistas que no caben en la planilla de la edición electrónica. The Christian Science Monitor, fundado a comienzos del siglo XX, dejó de publicar en 2009 sus ediciones diarias para reducirse a una sola de fin de semana, y entró también a formar parte de la familia de los periódicos electrónicos, cada vez más numerosa. Porque la lista no acaba allí, y cada vez se presentan más candidatos a ser derribados.

Los grandes nombres de la prensa tradicional tanto en Estados Unidos como en Europa se encuentran, casi sin excepción, bajo amenaza de quiebra, y ya tienen un pie bien asentado en el terreno electrónico, que por el momento parece ser más firme. Le Monde, por ejemplo, una de las insignias del periodismo mundial, pierde dinero todos los días en su edición de papel, pero no le va mal en su edición electrónica, hacia donde lectores y anunciantes están emigrando. Y lo mismo pasa con otro de los monstruos clásicos, The New York Times, que se vio obligado a ofrecer en prenda su propio edificio en Manhattan como garantía de un préstamo de urgente necesidad para salvarse de la bancarrota, y en cuyo favor ha acudido el magnate mexicano Carlos Slim.

¿Es que llega a su fin de verdad la era de los dinosaurios de papel? En las sociedades desarrolladas, donde el número de líneas de Internet crece cada día y las noticias son transmitidas a través de los teléfonos celulares, el acceso a la lectura electrónica se ha vuelto casi universal. Allí el hábito, o el placer, de leer periódicos impresos se va reduciendo al mundo de los adultos. En la cultura de los jóvenes, leer el diario por la mañana es una costumbre que deja de existir, y cuando los adolescentes de hoy sean adultos, las noticias impresas no formarán parte de sus recuerdos, ya no digamos de su universo cultural. Si para ellos la idea de que alguna vez existió la televisión en blanco y negro parece una broma, la idea de los periódicos que se vocean en la calle, o que se compran en los kioscos, o se reparten a domicilio, podría llegar a parecer otra broma a los adolescentes del futuro.

En América Latina, el proceso parece ser en general diferente, si exceptuamos casos como el de Brasil. Con un acceso mucho menor de la población a las conexiones electrónicas, y con los celulares limitados en su mayoría a su función básica de servir como teléfonos y no para leer en línea, los diarios no parecen tan amenazados de inmediato en su existencia, al menos por razones de pérdida acelerada de lectores y anunciantes.

Las amenazas pendientes sobre los diarios, más que tecnológicas, vienen a ser de naturaleza política, y provienen del poder autoritario que no admite la crítica ni acepta que la libertad de expresión es un valor fundamental de la sociedad, sin el que ninguna convivencia ni ningún sentido de democracia es posible. Y como el poder autoritario de corte populista está hoy en auge, se multiplican las leyes que buscan reprimir la libertad de expresión como en Bolivia, Venezuela o Ecuador, o que tratan de monopolizar el control de la fabricación o comercio del papel, como en Argentina, o se fraguan falsos conflictos sindicales dentro de los periódicos, como en Nicaragua; o, en fin, se persigue y se reprime a los dueños de los medios y a los periodistas.

Si la amenaza de la sustitución de la lectura en el papel por la lectura electrónica depende del avance de la tecnología, y por tanto de la modernidad, esta otra, la que trata de colocar los periódicos bajo la mordaza o de cerrarlos, es una amenaza arcaica. No es nada nuevo, pero precisamente por eso es temible.

Es otro tipo de hacha, esta vez siniestra, la que busca derribar los árboles.



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18 de septiembre de 2010

Domingo 7: FABULA PARA INOCENTES MAYORES DE 18




En una de Esopo, a quien se reconoce que en sus fábulas "humaniza" conversaciones de animales para recoger vicios y virtudes de hombres y mujeres, se deduce que, al esperar por gatos y verlos aparecer como gatos todo va tan bien, como cuando se aguardan leones y ellos llegan. El problema es la falta de previsiones porque se crea que los leones se pueden comportar como gatos y viceversa, y el león traicionara cuando viene en vez del gato.

En “el león, el asno y la zorra”, los tres animales salen a cazar para compartir la presa, pero el segundo también resulta devorado por el primero, al fallarle sus cálculos con el denominado “Rey de la Selva” y comprobar tarde la naturaleza tiránica de este, y por ende su única ideología, sobre los demás integrantes de su reino. En la fábula, la zorra, más astuta, aprendió rápido la primera lección y salvó su pellejo a cambio de sumisión.

Sin embargo, porque la realidad siempre superaría a la ficción, se advierte que podrían darse lugares que viven una constante amenaza de especies aparentemente domésticas, pero que transmutarían con frecuencia a salvajes. Producirían temores a los más débiles, admiración a los que carecen de valor para forzar sumisiones y abusos a los demás, y conformismo entre quienes aceptarían la calamidad como lo correspondiente a su destino desdichado. Por allí también rondarían los que creerían tener el secreto para seducir al gato y domesticar al león, aunque no lleguen a sumar conquista alguna en ese quimérico empeño, como el burro de la fábula.

Esa gente quisiera despertar de la pesadilla de mutantes, y aún en sueños estarían buscando la puerta que hay que cerrar e impedir la entrada de anómalos con mañas para pasar inesperadamente de simple gato a altanero león. 

Como la opción cívica que suma más voluntades, ahora están esperanzados con unas votaciones que exterminarían a los mutantes, los cuales llegaron al pueblo, por igual camino, hace algún tiempo. Sin ventajismos, no cabría duda alguna de que, como ayer, y quizás siempre, el voto sería el arma más potente para recuperar la paz que habrían perdido y las libertades plenas que ahora anhelarían los ciudadanos, y hasta obraría el milagro de enmendar equivocaciones por los arrepentimientos de muchos. 

Tal se anotó arriba, cuando se esperan gatos y aparecen gatos todo va tan bien como cuando se aguardan leones y ellos llegan… Grave es, que el león se aparezca en vez del gato, y sorprenda a su presa. Lamentablemente suicida que, por defecto individual o colectivo, fueran las presas las que pretendan engatusar al león, al ofrecérseles desprevenidas como el asno de la fabula, que perdió la vida por creer en un pacto racionalmente imposible.

Quedaría como moraleja de la historia -para explicar a los inocentes mayores de 18 años-, la necesidad de identificar al amigo y a quien no lo es, así como la dificultad de cambiar la actitud básica de los individuos, y la fútil expectativa por transformaciones mágicas, cuando ya son bien conocidos los antecedentes. 



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4 de septiembre de 2010

DOMINGO 7: BOLIVARIANISMO 3 D DOMINGO 7 / Sin ley ni esperanzas



Por Josué Domingo Fernández A.
fernandez.josue@gmail.com
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Finalmente, a falta de definiciones locales contundentes, llegó el precepto del influyente Fidel Castro sobre la exactitud de significados de Socialismo y Comunismo. A mediados de agosto pasado, habría quedado más clara la machacada declaración oficial venezolana del avance de la gestión gubernamental actual hacia el Socialismo del Siglo XXI, que equivaldría entonces al Comunismo, pero de una nueva data, aunque el modelo cubano ya no le sirva ni a ellos mismos, según se supo a mediados de la semana que termina, en declaraciones atribuidas al mismo gran jefe en situación de retiro.

No obstante, como tal analogía se venía negando y ocultando desde las fuentes oficiales para agradar a los cándidos, ahora se podría enmendar argumentando que, en realidad, lo que siempre estuvo planteado fue el “Bolivarianismo 3D”, o de tercera dimensión, al alimón con la repotenciada tecnología que irrumpe en cines, televisores, y gráficas, en todo el mundo, como gran avance innovador, superando así la etiqueta del siglo XXI que ya perdió su primera década, con poca gloria además.

Al “Bolivarianismo” de la primera dimensión le correspondería además la época de la epopeya original del emancipador de cinco naciones suramericanas hasta su muerte y sepultura en Santa Marta, Colombia; la segunda dimensión abarcaría la del fervor despertado por el traslado de sus restos a Caracas en 1842, y al Panteón Nacional el 28 de Noviembre de 1876, cuando se sellaron en un sarcófago de madera con revestimientos de plata y oro, realizado en estilo neogótico por el artista francés Emile Jacquin.

La tercera dimensión, la de ahora, que ha tenido momento culminante con una pasmosa apertura de su viejo sarcófago, y el de sus hermanas, para comprobar filiaciones, genes, y hasta causas de la muerte, lo cual no era tema de ninguna discusión sensata, y, ya fue dicho por otros, como sacado del guión de la serie estadounidense “Cold Case”.

Sin embargo, el argumento ya dicho de “Bolivarianismo 3D acrecentaría el riesgo de que, a finales de este siglo XXI, algunas generaciones de venezolanos teman acordarse de lo que representó en la práctica esa referencia que se gastaría en vano para rebautizar despachos oficiales de cualquier materia y rango, indiscriminadas avanzadas populistas, como aditamento de la denominación del país, y también para apuntalar al partido oficialista original, porque así se derivaría de los dogmas más profundos que les sustentaban, sin contar las pandillas que se harían impunes tras el nombre de “Círculos Bolivarianos”.

Todo lo anterior, seriamente asentado, después de un trance vivido por un grupo de militares fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), especie de logia secreta la cual se inició con un juramento, por supuesto citado bolivariano, bajo la sombra del Samán de Güere, donde se cree que acampó el mismo libertador Simón Bolívar y sus tropas, en la región central. El estreno público de la logia fue grabado en el fallido golpe de estado militar contra la democracia venezolana el 4 de febrero de 1992, y el posterior apoyo a la siguiente asonada del 27 de noviembre. En el primer suceso la cifra oficial de muertos fue de 14 personas. La cifra extraoficial de 50 y más de 100 heridos. En el segundo hecho se dice que cayeron 141 civiles y 29 militares.

Por contraste, en tiempos paralelos, con sentido incomparable de adoración al también llamado “Padre de la Patria”, el autor del trabajo mostrado arriba, Pedro Antonio Ratia Flores, nacido en Calabozo, Guárico, conjeturalmente en 1922, ya hacía invocaciones de esa protección paternal y nutría su creencia de “A mí me protege Bolívar, y nadie por eso me hace daño”, como sale en el calendario 2004 de PDVSA, en escrito de Enrique Hernández-D’Jesús.

enfoques365.net


Opinión

Dom, 12 de Septiembre 2010, 07:25:05

DOMINGO 7 / Sin ley ni esperanzas

Hasta ahora, el mayor énfasis puesto en los postes de luz de cualquier calle -lo que más se ve-, es en la presentación de candidatos por nombres, por fotos, por procedencia, y por cierto, en referencia a películas de vaqueros como la titulada arriba./ JOSUÉ DOMINGO FERNÁNDEZ A.



Por Josué Domingo Fernández A.

La ocasión de las votaciones para sortear miembros de la Asamblea Nacional del período 2011-2016, ha sido tibia en conjunto para fraguar compromisos sólidos contra lo que más afecta a los venezolanos como es la dificultad de despertar a diario sin intranquilidades, en fraternidad con los otros, en primer lugar; y donde el derrotero de futuro se pudiera al menos divisar en el progreso de las generaciones que nos abrazan hacia arriba y abajo. Sería mucho pedir, con la protección imperativa de la justicia, con accesos dignos a la educación, la alimentación, salud y vivienda, sin demagógicas “cédulas del buen vivir” devenidas en apurado anuncio electorero oficial.

Hasta ahora, el mayor énfasis puesto en los postes de luz de cualquier calle -lo que más se ve-, es en la presentación de candidatos por nombres, por fotos, por procedencia, y por cierto, en referencia a películas de vaqueros como la titulada arriba, se recuerda que en sus escenas se colocaban carteles con la cara de alguien porque la ley los buscaba por sus fechorías, y pocos gustaban de esa mala propaganda. Pero más que actores de afiches, aquí urgen servidores públicos capaces de revertir ese título cinematográfico destacado en la gráfica.

Las reediciones temáticas del llamado a votar se aprecian con mayor profusión en las fotos del Presidente de la República, quien así se estaría lanzando tácitamente como candidato a la Asamblea Nacional, de forma ilegal; otras, para reconocer a los que ahora sí son de la izquierda veraz pero expulsada del PSUV que desvió el rumbo; de los militares buenos y que añorarían a Pérez Jiménez sin llegar a decirlo; y los de la “MUD”, que son blanco de ataques de los ya mencionados, y de los propios que no están en sus planchas por lista ni como candidatos individuales, porque no tenían con qué o por escasez de primarias. Varios independientes van por su cuenta.

Con innegable descontento por la prioridad dada a la lucha de cuotas, por encima de la consecución de metas comunes, que en cierto modo conecta sin distingos a protagonistas del drama político –viejos y nuevos-, pero como colaboracionistas en algún grado contra el mayor interés de la población ya expresado en el primer párrafo; aún así, el domingo 26 de septiembre acompañaremos a votar a quienes desean reafirmar la vía democrática y apuntalar la pluralidad representativa de las distintas tendencias inscritas en la contienda, con la convicción de que los venezolanos no seremos menos para retomar un puesto relevante entre las grandes naciones de progreso.

Es la ocasión de votar contra todo autoritarismo, para defendernos de atajos amanecidos, de donde vengan, porque, incluso en el imperio aborrecido oficialmente, también paraíso de “pitiyanquis”, que en su época sirvió de escenario a las ya aludidas películas de vaqueros, con esfuerzo sostenido impusieron la ley y siguen esparciendo esperanzas entre los suyos y ajenos, en contraste con la supresión de libertades de quienes se dicen sus adversarios en edenes comunistas reales o aspiracionales.

VEA OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR:

http://www.enfoques365.net/C2S426-josue-fernandez.html



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13 de agosto de 2010

Domingo 7: SALTO RETRO


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fernandez.josue@gmail.com

En la escuela lo conocimos, un día también apareció entre los vecinos, lo hallamos en la universidad, nos sorprendió empleado en la misma oficina, o como amigo de un amigo, incluso pudo haber heredado algún gen común y aterrizado en nuestra propia familia como ascendiente o descendiente. Es el tipo ocurrente, sin límites ni medidas, para forzar los ojos ajenos sobre su persona.

Otros detalles de esa conducta los encontramos descritos por Raúl Serrano en el portal Salud y Medicinas, de México, complementando que es así que, para mantener el interés de los demás hacen referencia a temas en los que no dan pie a preguntas o vacilaciones por parte de los oyentes, pues si eso llegara a suceder podrían poner en duda su credibilidad, algo inconcebible para quienes nutren la categoría de mentirosos compulsivos reiteradamente.

Una de las formas de actuación de esos tipos quedó reflejada en la fábula del Fanfarrón de Esopo, en la que un sujeto, que era muy conocido por sus delirios y extravagancias, partió un día para tierras lejanas y volvió después, anunciando que había llevado a cabo grandes proezas en distintos países. Contaba con especial esmero el salto de Rodas que él había sido capaz de realizar como nunca antes ninguno de los atletas coronados en los juegos olímpicos.

Para mitigar incredulidades, agregó además que presentaría los testigos de su hazaña si algunos de los que allí se hallaban presentes venían alguna vez a su tierra. Entre los oyentes alguien tomó la palabra y dijo: -Oye, amigo: si eso es cierto, no necesitamos testigos; esto es Rodas, da el salto y muéstralo… La frase original en latin es "Hic Rhodus, hic saltus", cuya traducción propia es "Aquí esta Rodas, aquí sea el salto"(1).

Por nuestros lados, sin embargo, al revés, en un mundo de fanfarrones como regla, los saltos de otros aunque historia visible, sólo tuvieron admiración con fugacidad a la venezolana, devenida en conveniente negación y mentira, casi colectiva. Una vulgar excusa para omitir la validación de saltos de progreso, como se acreditan en la alternancia democrática universal, e implantar a cambio la reelección indefinida de las autocracias, con ventajismos incluidos, en franquicia exportable además.

En la gráfica, Carlos Andrés Pérez (Presidente de Venezuela 1974-1979 y 1989-1994) deja la marca de un salto, ahora “retro”, ante fanáticos alelados -en préstamo temporal de las mayorías que darían apoyos endosables a las sucesiones populistas hasta hoy-.

El mentir a los demás, incluso a si mismo, puede no ser raro –quién no lo ha hecho de vez en cuando-. La gravedad ocurre si se convierte en epidemia crónica, como en un mundo de fanfarrones, o en hábito individual, porque el padecimiento se expresaría en cadenas de desequilibrios públicos o íntimos, llegado el caso. En el día a día, como anotamos arriba, indudablemente nos rodean las mentiras, o los mentirosos. La cura está en poder reconocerlos a tiempo e impedir que a fuerza de maquinaciones acaben, del todo, con lo mejor de cada uno.

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Hic_Rhodus,_hic_salta